Una de las instalaciones de Planned Parenthood en Estados Unidos
La vida gana a la muerte: el gigante del aborto de EE.UU. cierra 70 clínicas gracias a las políticas de Trump
A pesar de la complejidad de la situación, los centros de Planned Parenthood mantuvieron sus puertas abiertas hasta que no pudieron pagar más infanticidios
La vida ha vuelto a ganar a la muerte en Estados Unidos. Planned Parenthood, el gigante estadounidense que ofrece servicios de aborto en todo el mundo, ha tenido que cerrar desde principios de año 1.970 clínicas por las nuevas normas federales que impedían recibir reembolsos de la aseguradora Medicaid. Esto ha sucedido gracias a la Administración Trump y su partido, el Republicano, en el Congreso, que ha impulsado medidas para dejar de financiar a la organización.
Así lo detalla un reciente informe de la Federación de Planificación Familiar de Estados Unidos (PPFA), el cual sostiene que la retirada de fondos parte de una iniciativa federal destinada a replantear «el uso de recursos públicos en servicios relacionados con la salud sexual y reproductiva». Esta medida ha protegido la vida de los nasciturus, puesto que ha provocado que muchas madres tuviesen que replantearse la decisión y, por ende, dar a luz.
A pesar de la complejidad de la situación, los centros de Planned Parenthood –ante su negativa a cerrar– han mantenido sus puertas abiertas hasta que no pudieron más. Para ello, asumieron costes millonarios para que las mujeres acudiesen a su clínica a acabar con su hijo. Según el informe, solo en septiembre de 2025 –primer mes con la ley One Big Beautiful Bill en vigor– se realizaron más de 100.000 visitas de pacientes con Medicaid, lo que supuso alrededor de 45 millones de dólares en servicios no reembolsados.
Al hilo, el informe subraya que esta situación «no puede mantenerse mucho más». Como resultado, 70 abortorios han cerrado en EE.UU. Esta realidad demuestra, además de la lucha para defender la vida de los más indefensos, la constante preocupación de los ciudadanos por esta gran empresa, creada únicamente para generar dinero llevando a cabo prácticas inmorales.
Existen múltiples ejemplos del mal funcionamiento de estos centros. Uno de ellos tiene que ver con su implicación en el tráfico de menores para que estas acabasen con la vida de sus fetos a escondidas de sus padres. Esta controvertida actuación fue descubierta gracias a la iniciativa de una periodista de Proyecto Veritas. Antes de Navidad, Anne (nombre ficticio) acudió a una de las clínicas abortivas de Misuri para recibir información sobre el procedimiento para que una menor de 13 años se sometiese a esta atroz intervención.
Tras analizar la propuesta de la interesada, el recepcionista, sabiendo que el procedimiento es ilegal en Misuri, le informó sobre el desarrollo y afirmó que para llevarlo a cabo «debían enviar a la niña a Kansas». Para más inri, aseguró la reportera, el trabajador le explicó que no hacía falta que se enterasen los padres ni la escuela: «Nadie tendría por qué saberlo», afirmó.
Además de atentar contra uno de los derechos más importantes: la vida, el aborto también puede ser perjudicial para la vida de la madre. A principios de año, salió a la luz que una joven de 18 años murió porque la clínica abortiva Planned Parenthood atrasó su traslado al hospital tras extraerle al bebé que estaba gestando.