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La ministra de Igualdad, Ana RedondoEP

Ana Redondo buscará politizar las marchas del 25-N tras semanas marcadas por la polémica de las pulseras

La dudosa calidad, unido al silencio que impera desde el ministerio para compartir los datos reales ha provocado que la figura de la ministra se encuentre más en entredicho que nunca

Madrid se prepara para conmemorar un año más el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, este martes 25 de noviembre, en un contexto marcado por la nueva fragmentación del movimiento feminista en la capital. Mientras, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, prevé acudir a las dos marchas convocadas.

En primer lugar marchará el Foro de Madrid y el Movimiento Feminista, que saldrá a las 18:30 horas de la confluencia entre las calles de Alcalá y Gran Vía y finalizará en la Plaza de España. Según han detallado las asociaciones, la convocatoria pone el foco en el negacionismo de la ultraderecha; en el «abandono y la negligencia» de las instituciones en la lucha contra la violencia hacia las mujeres; y en la «relajación» de las políticas de igualdad entre mujeres y hombres.

Entre las demandas de estas organizaciones de mujeres, destacan una mayor diligencia en la lucha contra la violencia sexual, «una violencia infradenunciada que se ceba especialmente contra las más jóvenes»; o la anulación de las visitas del progenitor que se encuentre en proceso penal o con indicios fundados por violencia machista o una mayor eficacia en la protección de las niñas y adolescentes tuteladas por el Estado, «frecuentemente desamparadas frente a la captación por redes delictivas».

A esas demandas se suma la exigencia de la Ley Abolicionista del Sistema Prostitucional y de una legislación que proteja a las mujeres de la explotación reproductiva, que se realiza a través del alquiler de vientres y de la extracción de óvulos.

Asimismo, denuncian la «desprotección» ante la violencia normalizada por la pornografía, «cada vez más accesible y cada vez por consumidores más jóvenes»; y aseguran que la violencia contra las mujeres «es también un problema de salud pública y que el sistema sanitario, por ser el más universal y al que más recurren las víctimas, tiene un papel fundamental».

En este sentido, destacan que en varias comunidades autónomas existen herramientas de detección temprana de la violencia «cuya eficacia depende de que el personal sanitario sepa reconocerla y abordarla».

Una gestión de dudosa credibilidad

La conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres de este año llega tras varias semanas con constantes errores en las pulseras antimaltrato de Igualdad.

La dudosa calidad, unido al silencio que impera desde el ministerio para compartir los datos reales ha provocado que la figura de Redondo se encuentre más en entredicho que nunca.