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Imagen de archivo de un perro de asistencia para personas discapacitadas

Imagen de archivo de un perro de asistencia para personas discapacitadasGetty Images / Kelsey Andriot Purcell

Así mejoran los perros de asistencia la salud emocional de las personas con discapacidad en España

Con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, celebrado este miércoles 3 de diciembre, hay que subrayar la relevancia que tienen estos animales en el bienestar emocional y funcional de miles de ciudadanos en nuestro país

Hay gestos capaces de transformar un día cualquiera y compañeros que, sin necesidad de palabras, pueden cambiar una vida. Para muchas personas con discapacidad en España, ese compañero fiel se desplaza sobre cuatro patas, lleva un arnés y posee una capacidad extraordinaria para convertir lo que antes parecía inaccesible en algo posible.

Los perros de asistencia se han consolidado como aliados imprescindibles para promover la autonomía, garantizar la seguridad y facilitar la inclusión social. Su labor, aunque silenciosa, deja una huella profunda: devuelven independencia, acompañan sin juzgar y permiten recuperar espacios vitales antes vedados.

Con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, celebrado este miércoles 3 de diciembre, Purina recuerda el papel esencial que desempeñan los perros de asistencia en el bienestar emocional de miles de personas en España. Mucho más que un apoyo funcional, estos animales se convierten en un puente hacia una vida más independiente, mejorando la movilidad, la comunicación, la regulación emocional y la participación plena en la comunidad.

Pese a la magnitud de su impacto, el acceso a perros de asistencia continúa siendo muy desigual en España. Según un estudio reciente elaborado por AAS DISCAN, Kuné Perros de Ayuda Social y Dog Training International (DTI), comunidades como Madrid, Cataluña y Andalucía aglutinan más del 37 % de los ejemplares acreditados. En contraposición, la mitad de las regiones no alcanza ni el 1 %, mientras que en territorios como Aragón o Extremadura no se registra actualmente ningún perro con acreditación oficial. Esta disparidad pone de manifiesto una carencia estructural que compromete el derecho de muchas personas a mejorar su calidad de vida a través de estos compañeros entrenados.

La presencia de un perro de asistencia tiene consecuencias directas y positivas en el día a día de quienes lo necesitan. Entre sus múltiples beneficios destacan:

– Mayor autonomía personal para realizar tareas como desplazarse, comunicarse o completar trámites rutinarios.

– Reducción del estrés, la ansiedad y el aislamiento, con un claro impacto en la salud emocional.

– Mejora en la participación laboral, educativa y social.

– Refuerzo de la seguridad personal gracias a un adiestramiento específico y altamente especializado.

Sin embargo, el mismo estudio advierte de que en España existe menos de un perro de asistencia por cada 100.000 personas con discapacidad reconocida. Este dato revela que miles de ciudadanos carecen aún de la oportunidad de contar con un recurso que podría transformar profundamente su día a día.

A esta situación se suma la falta de un registro estatal actualizado, así como la inexistencia de criterios homogéneos para la acreditación, lo que provoca una burocracia lenta, desorganizada o incluso inexistente en determinadas comunidades. Para quien espera un perro de asistencia, esta falta de coordinación institucional puede traducirse en demoras de años o, directamente, en la imposibilidad de acceder a uno.

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