Río Dniéster en Transnistria, Moldavia
Moldavia declara la alerta medioambiental por 15 días ante el vertido de crudo en el río Dniéster
De acuerdo con el comunicado emitido por el Gobierno del país, la mancha contaminante continúa desplazándose aguas abajo
Moldavia ha activado este domingo una alerta medioambiental tras detectarse un vertido de petróleo en el río Dniéster, una situación provocada por un ataque ruso contra una central hidroeléctrica situada en territorio de Ucrania. La decisión se adopta en un momento en que la contaminación avanza por el curso fluvial y ha llevado al Gobierno moldavo a imponer restricciones en el uso del agua en determinados tramos del río.
El Ejecutivo anunció la medida a través de sus redes sociales una vez finalizada una reunión en la que se evaluó la situación. En ese mensaje comunicó: «Alerta medioambiental para la cuenca del río Dniéster aprobada por el Gobierno por 15 días». Según explicó, la decisión responde a «la continua ola de contaminación por productos derivados del petróleo, el riesgo de que la contaminación se extienda y el exceso de contaminantes en la zona norte» del río.
De acuerdo con el comunicado emitido tras el encuentro gubernamental, la mancha contaminante continúa desplazándose aguas abajo. «La ola de contaminación continúa avanzando río abajo, y en la zona de Naslavcea - Soroca se registran superaciones de los valores permitidos para productos derivados del petróleo e hidrocarburos aromáticos en el agua», detalla el texto oficial.
Las autoridades advierten además de que el comportamiento de la sustancia vertida dificulta prever su evolución exacta. «Aunque en algunos puntos los valores puedan volver temporalmente a los límites aceptables, la sustancia sigue llegando en oleadas, lo que dificulta predecir con precisión su evolución», ha alertado el Gobierno encabezado por Alexandru Munteanu.
Ante este escenario, el Ejecutivo de Chisináu ha puesto en marcha diversas medidas destinadas a contener la contaminación y reducir sus posibles efectos. Entre ellas destaca la «instalación de presas adicionales en el embalse de Dubasari (este) para impedir el paso» de los residuos contaminantes. Este anuncio se produjo apenas unas horas después de que las autoridades comunicaran una primera restricción preventiva del uso del agua del río en varias localidades.
En concreto, el Gobierno informó antes de la reunión de que «las autoridades han decidido restringir el uso del agua del Dniéster en las localidades situadas en el tramo del río entre Rezina (noreste) y Dubasari». La medida afecta a las poblaciones ubicadas en esa zona del curso fluvial, donde se pretende evitar que el agua potencialmente contaminada entre en los sistemas de abastecimiento.
Además, el gabinete de Alexandru Munteanu ha ordenado elaborar «un inventario de pozos de agua para su uso en caso de necesidad». Con esta iniciativa se busca disponer de fuentes alternativas de suministro en caso de que la situación empeore. Paralelamente, las autoridades locales podrán «establecer restricciones a la captación y el uso del agua en sectores donde los análisis indiquen superaciones de los valores permitidos, con el fin de prevenir la contaminación de los sistemas de abastecimiento de agua».
El estado de alerta aprobado por el Ejecutivo permite asimismo movilizar más recursos para hacer frente a la emergencia. «El estado de alerta también permite la movilización de recursos adicionales, incluyendo reservas estatales y recursos no administrados directamente por el Estado», indicó el Gobierno en su comunicado. Esta medida abre la puerta a una respuesta más amplia frente al episodio de contaminación.
De igual modo, el Ejecutivo moldavo contempla «la participación de estructuras de intervención adicionales y la integración de equipos internacionales que han acudido a apoyar a la República de Moldavia a través del Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea». La ayuda europea fue solicitada el pasado viernes, en previsión de que la situación pudiera agravarse.
Las autoridades insisten en que la prioridad es evitar riesgos para la población. «El objetivo principal es la protección de la salud pública», subrayó el Gobierno, que también pidió a los ciudadanos que sigan las informaciones difundidas por canales oficiales. «Si se imponen nuevas medidas o se producen nuevos acontecimientos, informaremos de manera adecuada y transparente», añadió.
Por su parte, el ministro de Medio Ambiente, Gheorghe Hajder, quiso transmitir un mensaje de tranquilidad en sus redes sociales. «En este momento no existe peligro directo», aseguró, al tiempo que explicó que el Ejecutivo está «actuando de manera preventiva y con la máxima cautela para eliminar cualquier riesgo».
El responsable de Medio Ambiente detalló que ya se ha colocado una «primera presa absorbente» en la estación de captación de agua de Chisinau, además de otras actuaciones impulsadas por el Canal de Chisinau, la infraestructura que abastece a más de un millón de habitantes de la capital. Asimismo, anunció nuevas actuaciones para reforzar el sistema de contención. «Mañana instalaremos dos presas adicionales para crear un sistema de protección multinivel», afirmó.
Mientras tanto, los equipos técnicos continúan trabajando sobre el terreno con el objetivo de frenar el avance del vertido. Según explicó Hajder, los especialistas «están en el terreno trabajando continuamente para bloquear y extraer el petróleo antes de que llegue a la parte central del país». La evolución de la contaminación y la eficacia de las medidas adoptadas marcarán los próximos pasos de las autoridades moldavas.