El primer ministro británico, Keir Starmer
Ciudadanos se movilizan contra el Gobierno de Reino Unido por permitir un ensayo clínico trans que hormona a niños
El estudio prevé la participación de unos 226 menores de entre 10 y 15 años diagnosticados con disforia de género
Un grupo de ciudadanos británicos se han organizado para intentar paralizar un ensayo clínico apoyado por el Gobierno de Starmer en el que cientos de menores de edad iban a recibir bloqueadores de la pubertad.
«Queremos que se cancele este ensayo. Creemos que la solución para los niños que experimentan malestar (muchos de ellos, autistas) es el paso del tiempo y la progresión natural de la pubertad, junto con terapia exploratoria», expresa la petición, que ya cuenta con más de 120.000 votos en tan sólo unos días.
La iniciativa, firmada, entre otros, por J.K. Rowling o Keira Bell, expresa asimismo que «creemos que la solución nunca es la medicalización, que puede perjudicar el desarrollo cerebral, el crecimiento óseo, la función sexual y provocar infertilidad, y que someter a los niños a tal daño es la antítesis de la protección. No pasemos a la historia como el país que dañó deliberadamente a niños vulnerables», señalan.
Los firmantes sostienen que el Gobierno británico es plenamente consciente del posible impacto irreversible de los inhibidores de la pubertad. De hecho, así lo demuestra el propio reconocimiento de un «riesgo inaceptable para la seguridad» en el informe Cass, publicado en 2024 por la pediatra Hillary Cass. Dicho informe concluye que el aumento súbito y exponencial de los diagnósticos de disforia de género en menores no responde a causas biológicas, sino fundamentalmente psicológicas y sociales.
Pese a la publicación de estas conclusiones en 2024, el Departamento de Salud del Gobierno británico anunció en noviembre de 2025 la puesta en marcha de un ensayo clínico, cuyo reclutamiento ha comenzado en enero de 2026. El estudio, liderado por investigadores del King’s College London, prevé la participación de unos 226 menores de entre 10 y 15 años diagnosticados con disforia de género, que contarán con el consentimiento parental para recibir bloqueadores de la pubertad durante al menos 24 meses, con posibles prórrogas.