Un joven encendiéndose un porro
Descubren un grupo de células que media la pérdida de memoria por cannabis en adolescentes
El estudio se ha llevado a cabo en colaboración con equipos de la Universidad de California en Los Ángeles, el Achucarro Basque Center for Neuroscience y el Neurocentre Magendie de la Universidad de Burdeos
Un trabajo encabezado por la doctora Marta Navarrete, del Centro de Neurociencias Cajal-CSIC y publicado en Nature Communications, revela que los déficits de memoria y aprendizaje asociados al consumo de cannabis durante la adolescencia están regulados por un grupo reducido de células cerebrales llamadas astrocitos, que tradicionalmente se consideraban meros elementos de soporte neuronal.
El estudio muestra que el tetrahidrocannabinol (THC), principal componente psicoactivo del cannabis, provoca una activación excesiva de estos astrocitos, lo que interfiere en la comunicación entre áreas cerebrales clave para el aprendizaje. Cuando esa sobreactivación se atenúa en modelos animales, los ratones no desarrollan alteraciones cognitivas e incluso pueden revertirlas. Aunque los resultados no pueden extrapolarse directamente a humanos, ponen de relieve la especial vulnerabilidad del cerebro adolescente frente a factores externos como los cannabinoides.
La adolescencia es un periodo marcado por una profunda reorganización del cerebro. Regiones como el hipocampo, fundamental para la memoria, o el núcleo accumbens, implicado en el placer, la motivación y el aprendizaje, continúan madurando durante esta etapa. Paralelamente, es cuando se registra el mayor consumo de cannabis, especialmente en países occidentales. Si bien numerosos estudios habían descrito los efectos negativos del THC sobre la memoria y el aprendizaje, los mecanismos celulares responsables de estos déficits seguían sin estar claros.
El equipo internacional liderado por Navarrete ha identificado ahora un elemento decisivo: los problemas cognitivos inducidos por el THC dependen de un conjunto concreto de astrocitos, denominado «ensamble de astrocitos».
Protagonistas clave del cerebro
En los últimos años, los astrocitos han pasado de considerarse simples células de apoyo a reconocerse como componentes esenciales de la función cerebral. Mantienen una comunicación bidireccional con las neuronas y regulan procesos cruciales para la transmisión sináptica. Su complejidad es notable, ya que un solo astrocito puede establecer hasta dos millones de conexiones en el cerebro humano.
«Este estudio refuerza la idea de que los astrocitos desempeñan un papel central en el funcionamiento cerebral», señalan los investigadores. «Demostramos que la alteración de estas células basta para generar los déficits cognitivos observados tras la exposición al THC durante la adolescencia».
En experimentos con animales, el equipo analizó cómo el THC modifica la actividad de los astrocitos del núcleo accumbens, una región clave del circuito de recompensa y del aprendizaje. Tras la exposición al THC en la adolescencia, los ratones realizaron pruebas de aprendizaje espacial y aquellos tratados con la sustancia cometieron más errores y obtuvieron peores resultados, evidenciando dificultades claras en el aprendizaje.
El aprendizaje espacial depende de la coordinación entre el hipocampo y el núcleo accumbens. «Nuestros trabajos previos mostraron que los astrocitos se organizan en grupos funcionales especializados, por lo que decidimos estudiar el ensamble implicado específicamente en este circuito», explican.
Nuevas vías de investigación
Para ello, utilizaron AstroLight, una técnica innovadora que emplea la luz para convertir la actividad del calcio en los astrocitos en la expresión de proteínas concretas. Esta herramienta permite manipular con gran precisión la actividad de estos astrocitos, incrementándola o reduciéndola según sea necesario. Gracias a AstroLight, los investigadores identificaron el conjunto de astrocitos involucrado en el aprendizaje espacial y pudieron modular su actividad durante o después de la exposición al THC, demostrando así su papel causal en los déficits cognitivos.
«Reducir la actividad de este subgrupo de astrocitos durante la exposición al THC evitó la aparición de problemas cognitivos, mientras que activarlos posteriormente mejoró el deterioro del aprendizaje espacial», explica Cristina Martín-Monteagudo. «Estos resultados subrayan la importancia de este ensamble de astrocitos en los efectos del cannabis durante la adolescencia».
Los hallazgos aportan una nueva visión sobre el impacto del cannabis en etapas tempranas del desarrollo cerebral y abren la puerta a futuras intervenciones más específicas. «Nuestros datos muestran que manipular estos astrocitos modifica directamente la respuesta del cerebro al cannabis en la adolescencia y nos indica qué células debemos estudiar para mitigar sus efectos en edades vulnerables», concluyen.
«Este trabajo recuerda que el desarrollo cerebral no es homogéneo y que existen periodos de especial sensibilidad», añade Martín-Monteagudo. En este sentido, la investigación supone un avance relevante para la protección de la salud mental y cognitiva durante la adolescencia y sienta las bases para futuras estrategias preventivas frente a los efectos del THC.
El estudio se ha llevado a cabo en colaboración con equipos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), el Achucarro Basque Center for Neuroscience y el Neurocentre Magendie de la Universidad de Burdeos, destacando el valor de la cooperación internacional en la investigación en neurociencia.