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La trombosis es una afección que ocurre cuando se forma un coágulo de sangre en una vena profunda

La trombosis es una afección que ocurre cuando se forma un coágulo de sangre en una vena profundaCreative Commons

La trombosis avanza hacia un abordaje más personalizado: estos son todos los cambios que se prevén para 2026

Se ha puesto de manifiesto en la Reunión Nacional de Conclusiones del último Congreso de la Asociación Americana de Hematología, organizada por la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia

Aunque son enfermedades conocidas, la trombosis y las enfermedades de la coagulación están avanzando. La ciencia y la medicina no han dejado de avanzar. Por ello, estas dos afecciones están entrando en una nueva etapa marcada por la personalización del tratamiento, la identificación de nuevas dianas terapéuticas y un mayor equilibrio entre eficacia y seguridad.

Así se ha puesto de manifiesto en la Reunión Nacional de Conclusiones del último Congreso de la Asociación Americana de Hematología (ASH), organizada por la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) en Santander, donde especialistas de todo el país han analizado los avances con mayor impacto clínico de la hematología internacional.

En el área de Trombosis y Hemostasia, especialmente en la enfermedad tromboembólica, las microangiopatías trombóticas y las coagulopatías hereditarias, los datos presentados confirman un cambio de paradigma que ya empieza a trasladarse a la práctica clínica y que marcará el abordaje terapéutico en los próximos años.

Anticoagulación más ajustada al perfil del paciente

Uno de los mensajes con implicaciones clínicas más inmediatas se refiere al manejo antitrombótico de pacientes con cardiopatía isquémica que requieren anticoagulación. Según explica Ramón Lecumberri, hematólogo de la Clínica Universidad de Navarra, «los estudios presentados en ASH 2025 refuerzan que, en determinados escenarios, la anticoagulación en monoterapia es preferible al tratamiento combinado con antiagregantes».

La evidencia muestra que la doble terapia no solo incrementa el riesgo hemorrágico, sino que también se asocia a más eventos trombóticos y a un aumento de la mortalidad. «Estos datos nos obligan a replantear estrategias clásicas y a individualizar mucho más el tratamiento en función del riesgo real de cada paciente», subraya Lecumberri.

Cáncer y trombosis

En el ámbito de la trombosis asociada al cáncer, los trabajos presentados han puesto el foco en el sistema fibrinolítico como un elemento clave tanto en los fenómenos trombóticos como en la progresión tumoral. La evidencia apunta a que este sistema desempeña un papel especialmente relevante en tumores como el adenocarcinoma de páncreas o el glioblastoma.

«La inhibición de este eje podría no solo reducir el riesgo trombótico, sino también frenar la progresión del cáncer, lo que abre una vía terapéutica de enorme interés desde el punto de vista traslacional», señala Lecumberri.

Además, los expertos han alertado de un incremento significativo del riesgo de trombosis venosa en pacientes con hemoglobinopatías, especialmente en la anemia falciforme e incluso en personas con rasgo falciforme, lo que obliga a extremar la vigilancia clínica en estos colectivos.

Microangiopatías trombóticas

Las microangiopatías trombóticas han sido otro de los grandes ejes de actualización en ASH 2025. En particular, en la microangiopatía trombótica asociada al trasplante, los datos presentados refuerzan el papel central de la cascada del complemento como mecanismo fisiopatológico clave.

Este conocimiento consolida el desarrollo de terapias dirigidas frente a este sistema, con el objetivo de mejorar el pronóstico de pacientes en situaciones clínicas de alta complejidad.

Avances en trombocitopatías y trombocitopenia inmune

El congreso también ha puesto el foco en tres ámbitos prioritarios dentro de la trombosis y la hemostasia: la telangiectasia hemorrágica hereditaria (HHT), la trombastenia de Glanzmann y las nuevas opciones terapéuticas en trombocitopenia inmune (PTI).

Según destaca José María Bastida, hematólogo del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca (IBSAL), «las comunicaciones presentadas refuerzan la importancia del diagnóstico precoz y de avanzar hacia tratamientos más eficaces y adaptados al perfil de cada paciente, especialmente en enfermedades hemorrágicas raras y en cuadros inmunomediados complejos».

En HHT, considerada el segundo trastorno hemorrágico más frecuente a nivel mundial, se insistió en la necesidad de mejorar la concienciación y reducir el retraso diagnóstico, ya que este se asocia a una elevada carga de comorbilidad y a un mayor riesgo de complicaciones hemorrágicas y trombóticas. En este contexto, el papel del hematólogo resulta clave para la identificación temprana, el seguimiento y la optimización del manejo clínico.

En trombastenia de Glanzmann, se presentaron resultados preliminares de un ensayo fase 2 con un nuevo anticuerpo biespecífico subcutáneo, que ha mostrado un perfil favorable de seguridad y tolerancia, junto con señales prometedoras de eficacia, abriendo la puerta a estrategias preventivas en casos de sangrado grave y recurrente.

Por su parte, en PTI destacaron los resultados iniciales del ensayo fase 3 Rodex y del estudio VAYHIT 2. En pacientes con PTI refractaria, el Grupo Español de Trombocitopenia Inmune (GEPTI), de la SEHH y la SETH, aportó nueva evidencia sobre la eficacia y seguridad de avatrombopag.

La hemofilia entra en una nueva era

ASH 2025 ha confirmado también el momento de profunda transformación que viven las coagulopatías, especialmente la hemofilia. Francisco López Jaime, hematólogo del Hospital Regional Universitario de Málaga, destaca que «los datos presentados apuntan a un abordaje más individualizado, orientado no solo a prevenir el sangrado, sino también a reducir la carga terapéutica y mejorar la calidad de vida».

En hemofilia A, los concentrados de factor VIII de nueva generación, incluidos los de vida media ultra-larga, continúan reforzando el control del sangrado, con tasas de ausencia total de episodios hemorrágicos superiores al 80 % y un perfil de seguridad favorable.

Las terapias miméticas del factor VIII consolidan su papel como una de las estrategias más prometedoras, con algunas opciones alcanzando tasas de sangrado cero cercanas al 90 % y mejoras relevantes en variables reportadas por los pacientes.

Por último, la terapia génica sigue ofreciendo resultados cada vez más consistentes. En hemofilia B, se han observado niveles sostenidos de factor IX en torno al 36 % tras cinco años, permitiendo que más del 90% de los pacientes permanezcan sin profilaxis. En hemofilia A, destacan nuevas estrategias basadas en liberación génica mediante ultrasonidos, con potencial para facilitar el retratamiento.

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