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Etiqueta en NutriscoreGetty Images/iStockphoto

Cuando el etiquetado no refleja la realidad dietética: los científicos critican al Nutri-Score

Un experto médico expone que sus limitaciones hacen necesario interpretarlo con cautela y siempre acompañado de educación nutricional adecuada

El sistema de etiquetado frontal Nutri-Score ha sido ampliamente debatido desde su implantación en varios países europeos. Aunque su objetivo es facilitar decisiones alimentarias más saludables, presenta diversas limitaciones que han generado críticas desde el ámbito científico, profesional y cultural.

Tal y como explica Ramón Estruch Riba, médico del servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic, en Instituto Puleva Nutrición, una de las principales debilidades del Nutri-Score es su excesiva simplificación de la calidad nutricional. El algoritmo se basa en una puntuación calculada por 100 gramos o mililitros de producto, sin tener en cuenta las raciones reales de consumo. Esto provoca que alimentos tradicionalmente saludables, pero densos en energía y consumidos en pequeñas cantidades –como el aceite de oliva, los frutos secos o algunos quesos– reciban valoraciones desfavorables que pueden inducir a confusión en el consumidor.

Otra limitación relevante es que el Nutri-Score no considera el contexto dietético ni la frecuencia de consumo. Un alimento no es saludable o insalubre de forma aislada, sino en función de su papel dentro del patrón alimentario global. Sin embargo, el sistema clasifica productos de manera estática, sin distinguir entre consumo ocasional o habitual, lo que puede llevar a interpretaciones erróneas.

Asimismo, el Nutri-Score no diferencia adecuadamente la calidad de los nutrientes. Por ejemplo, no distingue entre azúcares naturalmente presentes y azúcares añadidos, ni entre distintos tipos de grasas más allá de su grado de saturación. Tampoco valora la calidad proteica ni el origen de los alimentos, lo que puede favorecer productos ultraprocesados reformulados frente a alimentos tradicionales mínimamente procesados.

Otra crítica importante es la exclusión de micronutrientes y compuestos bioactivos del cálculo. Vitaminas, minerales, polifenoles y otros componentes con efectos beneficiosos demostrados para la salud no se reflejan en la puntuación final, empobreciendo la evaluación nutricional real del alimento.

Por último, el Nutri-Score no se aplica a alimentos frescos no envasados, como frutas, verduras, carnes o pescados, que constituyen la base de las recomendaciones dietéticas. Esto limita su alcance y puede reforzar una visión centrada en productos procesados, en lugar de promover hábitos alimentarios globalmente saludables.

En conjunto, el experto detalla que, aunque el Nutri-Score puede ser útil como herramienta orientativa, sus limitaciones hacen necesario interpretarlo con cautela y siempre acompañado de educación nutricional adecuada.