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Cápsula suicida SarcoSPUC

«Es apto para morir»: un doctor propone una cápsula que decide con IA quién puede recibir la eutanasia

A pesar de las múltiples protestas por el avance de la eutanasia, existen médicos que, saltándose su código deontológico, siguen de cerca la cultura de la muerte y permiten que enfermos se rindan y pidan acabar con su vida. Es el caso del australiano Philip Nitschke, quien, apodado como el «doctor Muerte», ha propuesto que sus máquinas suicidas, llamadas Sarco, reemplacen a los psiquiatras y decidan quién están mentalmente listo para morir. Además, su nueva actualización permitirá a las parejas finalizar su vida juntas.

Sarco, una cápsula impresa en 3D que mata inundando su cámara con gas nitrógeno, captó la atención internacional por primera vez en 2024 tras ser utilizada por una mujer estadounidense de 64 años en Suiza. El incidente desencadenó arrestos y una investigación criminal, y las autoridades suizas posteriormente declararon el dispositivo incompatible con la legislación nacional. A pesar de ello, Nitschke ha seguido adelante, sin dejarse intimidar por objeciones legales, éticas o morales, informa la Sociedad para la Protección de los Niños No nacidos (SPUC).

En Australia la eutanasia está permitida en sus seis estados desde que le dieron luz verde a esta controvertida ley en 2019. Estas normas permiten a las personas enfermas mayores de 18 años y en fases muy avanzadas acabar con su vida.

El doctor Nitschke quiere dejar en un segundo plano a sus colegas de profesión, ya que los informes mentales siempre los ha realizado un psiquiatra. El «doctor muerte» afirma que el sanitario se deja juzgar por sus experiencias y tiene un comportamiento inconsciente y subjetivo, por ello, aboga que lo mejor es que la IA determine quién está «en pleno uso de sus facultades mentales», expone SPUC en su web. Si el algoritmo cumple con los requisitos, la cápsula se activaría durante 24 horas. Aquí la persona decidiría si morir o no. Solo le bastaría con apretar el botón.

Peter Kearney, director de comunicaciones de SPUC, denuncia en un comunicado la posibilidad que un juicio tan profundo pueda delegarse en un software. Así, asegura que debería alarmar «a cualquiera que se preocupe por la dignidad humana». Y es que resulta alarmente delegar una decisión tan importante a una máquina, puesto que la angustia emocional, depresión o la soledad pueden aparecer en un momento determinado de la vida y no quedarse para siempre.

Sarco no es un progreso para la sociedad, sino una demostración de como la IA puede utilizarse en contra de los seres humanos, dejar de lado a los profesionales sanitarios y alentar la cultura de la muerte.