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La paradoja del mentol: Europa quiere prohibirlo y la ciencia dice que puede ayudar a dejar de fumar
Los resultados son consistentes: el uso de ENDS con este sabor se asoció con una mayor tasa de abandono total del cigarrillo que el uso de dispositivos con sabor a tabaco
El mentol lleva años en el centro del debate regulatorio del tabaco en Europa. Desde mayo de 2020 está prohibido en los cigarrillos y el tabaco de liar, y desde 2024 también en los productos de tabaco calentado. Ahora, la Unión Europea se prepara para dar un nuevo paso: extender la prohibición del mentol a los vapers y a las bolsas de nicotina en el marco de la futura revisión de la Directiva de Productos del Tabaco (TPD3), cuya propuesta está prevista para el primer trimestre de 2026.
Esta iniciativa llega, sin embargo, en un momento especialmente delicado, marcado por la publicación de nuevos datos científicos que cuestionan el impacto real de eliminar los sabores en productos alternativos sin combustión. Un estudio reciente realizado en Estados Unidos sugiere que los sistemas electrónicos de administración de nicotina (ENDS) con sabor mentol podrían facilitar en mayor medida el abandono completo del cigarrillo tradicional frente a los dispositivos con sabor a tabaco.
El trabajo, publicado en la revista Internal and Emergency Medicine, analizó durante dos años el comportamiento de 22.905 adultos fumadores estadounidenses que adquirieron dispositivos JUUL con sabor mentol o tabaco. Se trata de una cohorte longitudinal amplia, con hasta diez seguimientos por participante, diseñada para evaluar si el sabor influye en la probabilidad de dejar de fumar por completo.
El mentol y el abandono del cigarrillo
Los resultados son consistentes: el uso de ENDS con sabor mentol se asoció con una mayor tasa de abandono total del cigarrillo que el uso de dispositivos con sabor a tabaco. En los datos observados, el 51,6 % de los usuarios de mentol dejaron de fumar, frente al 45,9 % de quienes utilizaron sabor tabaco, lo que se traduce en un aumento relativo del 12 % en la probabilidad de abandono.
Para reforzar la solidez de los hallazgos, los investigadores aplicaron cuatro métodos distintos para tratar los datos faltantes, uno de los principales riesgos en estudios longitudinales. Los resultados se mantuvieron estables en todos los escenarios, con razones de riesgo ajustadas que oscilaron entre 1,11 y 1,15, lo que indica que el sesgo derivado de la falta de datos fue mínimo.
Un aspecto especialmente relevante es que el beneficio adicional del mentol se concentró en los fumadores de cigarrillos no mentolados. Es decir, el sabor mentolado no solo no dificultó el abandono, sino que actuó como un elemento facilitador incluso entre quienes no consumían previamente cigarrillos con ese aroma.
Según los autores, estos datos refuerzan la hipótesis de que ciertos sabores en productos alternativos pueden desempeñar un papel clave en la transición completa lejos del cigarrillo combustible, el producto que concentra la mayor parte del riesgo sanitario asociado al tabaquismo.
Regulación europea y reducción de daños
La estrategia regulatoria de la Unión Europea, sin embargo, se ha basado históricamente en reducir el atractivo de los productos de nicotina mediante la eliminación de los aromas característicos. El Tribunal de Justicia de la UE avaló esta línea en 2016, al considerar que la prohibición del mentol en cigarrillos contribuía a disminuir la prevalencia del consumo, especialmente entre jóvenes.
La modificación de la directiva en 2022 amplió esta lógica al tabaco calentado y todo apunta a que la futura TPD3 mantendrá una política de «tolerancia cero» con los sabores, incluidos los de productos emergentes como los vapers o las bolsas de nicotina.
El debate de fondo gira ahora en torno al enfoque de reducción de daños. Mientras algunos expertos defienden que no todos los productos deben regularse de la misma manera y que las alternativas sin combustión podrían desempeñar un papel en la lucha contra el tabaquismo, las señales procedentes de Bruselas apuntan a un refuerzo de las restricciones.
La paradoja es evidente: Europa se encamina a prohibir el mentol en todos los formatos de nicotina al mismo tiempo que la evidencia científica sugiere que, al menos en adultos fumadores, este sabor podría aumentar las probabilidades de abandonar definitivamente el cigarrillo. La decisión que se adopte en 2026 marcará el equilibrio –o el conflicto– entre la protección de la salud pública y el reconocimiento de estrategias de reducción del daño basadas en la evidencia.