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Dr. Nil AlbioCedida

Las terapias CAR-T, una innovación contra el cáncer que salva vidas: «Su eficacia supera la de otros tratamientos»

El doctor Nil Albiol ha explicado a El Debate su funcionamiento, qué criterios son necesarios para acceder a ellas y cómo saber si un paciente es el candidato idóneo o no

Los avances en la ciencia y en la medicina salvan vidas, también lo hacen los investigadores como los que trabajan en el Hospital Clínico que, gracias a su trabajo y tecnología, ha sido capaces de ayudar a más de 500 pacientes con cánceres de la sangre. Esto ha sido posible por las terapias CAR-T, consideradas el gran avance en el cáncer.

Uno de ellos es el doctor Nil Albiol, especialista en CAR-T en el Servicio de Hematología del Hospital Clínico, que ha explicado a El Debate su funcionamiento, qué criterios son necesarios para acceder a ellas y cómo saber si un paciente es el candidato idóneo o no.

–¿Cuáles son los criterios actuales de selección de pacientes para terapia CAR-T?

–Actualmente, no existen criterios universales para la selección de pacientes para las terapias CAR-T. Los criterios de inclusión son bastante flexibles, pero los principales factores a considerar son la edad, aunque no es un criterio limitante en sí mismo. Podríamos tratar a pacientes de cualquier edad, pero generalmente evitamos a mayores de 80 años debido al mayor riesgo de complicaciones, como hospitalización prolongada y neurotoxicidad. Por lo tanto, aunque no se establece un límite estricto, consideramos los 80 años como una guía orientativa.

Además, es necesario que los pacientes tengan una función renal y cardíaca adecuada. Esto se evalúa a través de análisis de sangre, ecografía cardíaca y otros exámenes médicos. Si hay una cardiopatía significativa, el tratamiento con CAR-T generalmente no se realiza. En resumen, los criterios incluyen la edad, la función renal y cardíaca, además de otras pruebas médicas.

–¿Cómo manejas el síndrome de liberación de citocinas (CRS) y qué protocolos sigues para su prevención y tratamiento?

–Seguimos una adaptación de las guías europeas para el manejo del síndrome de liberación de citoquinas, pero también las hemos ajustado a las características de nuestro hospital y a los productos CAR-T que utilizamos, ya que tienen un perfil de toxicidad ligeramente diferente. El enfoque depende del tipo de CAR-T utilizado, así como del tipo de enfermedad y la carga tumoral del paciente al momento de la infusión. En pacientes con alta carga de enfermedad, que tienen mayor riesgo de desarrollar un síndrome de liberación de citoquinas grave, solemos actuar con mayor rapidez. En otros casos, ante una fiebre inicial, se puede dejar en observación y administrar antitérmicos. Si la fiebre persiste o empeora, entonces se emplean tratamientos más complejos para abordar el síndrome de liberación de citoquinas.

–¿Cómo determinas si un paciente es candidato para CAR-T frente a otros tratamientos oncológicos de última línea?

–En la mayoría de las patologías que son indicación para CAR-T, esta terapia suele ser la primera opción, ya que su eficacia generalmente supera la de otras terapias como los anticuerpos biespecíficos. Si el paciente puede tolerar la terapia y cumple con los criterios, se prefiere optar por CAR-T debido a su alta eficacia.

Sin embargo, también se deben considerar factores como la situación social del paciente. Algunos pacientes no cuentan con el soporte familiar necesario o el entorno adecuado para recibir un tratamiento tan complejo, lo que puede hacer que otras terapias sean más viables en esos casos. Pero, en general, si la opción de CAR-T es factible, se prioriza debido a su mayor eficacia en comparación con otras opciones.

–¿Qué seguimiento a largo plazo realizas para detectar recaídas o efectos secundarios tardíos post-CAR-T?

–El seguimiento depende del centro, pero generalmente, durante los primeros meses, las visitas son mucho más frecuentes: semanalmente, luego cada dos semanas y finalmente mensual hasta completar el primer año. Durante este tiempo, se realizan pruebas como PET-TAC, aspirados de médula ósea y análisis de sangre, en función del tipo de enfermedad. A partir del primer año, los seguimientos se espacian más, pero el riesgo de recaída es mayor durante los primeros 12 meses.

Las terapias CAR-T no son para todos los pacientes. La edad es un factor importante, aunque el límite de los 80 años es orientativo

En cuanto a las toxicidades tardías, se monitorean a través de análisis regulares, que incluyen estudios de tiroides, hormonas, vitaminas y función de los órganos. Cada paciente, al menos una vez al año, se somete a un análisis completo para evaluar posibles toxicidades a largo plazo.

–¿Qué diferencias hay entre las distintas terapias CAR-T aprobadas según tipo de cáncer (linfoma, leucemia, mieloma múltiple)?

–Las terapias CAR-T se diferencian principalmente en dos aspectos: el antígeno al que se dirigen y el diseño del producto. Por ejemplo, en el caso del mieloma, el CAR-T se dirige al BCMA, mientras que en los linfomas se dirige al CD19. Además, los productos CAR-T pueden diferir en el tipo de diseño, es decir, las moléculas que contienen para activar y multiplicar los linfocitos T.

A grandes rasgos, existen dos tipos de CAR-T: los de tipo 4-1BB, que tienen una activación más lenta pero de mayor duración, y los de tipo CD28, que se activan más rápidamente, pero con un efecto más corto. Dependiendo de la enfermedad y la indicación, se selecciona uno u otro tipo de CAR-T, pero en general, estas son las principales diferencias.

–¿Cómo comunicas a los pacientes y sus familias los riesgos graves, pero poco frecuentes, de la terapia?

En nuestra primera consulta, que suele durar alrededor de una hora y media, explicamos detalladamente todo el proceso del CAR-T. Les recomendamos que vengan acompañados de un familiar, preferentemente quien será su cuidador, para que puedan comprender completamente lo que implica el tratamiento. Durante esta consulta, se repasan la historia clínica del paciente, las pruebas realizadas y el funcionamiento del CAR-T, desde el proceso de envío de las células hasta su producción y las posibles complicaciones.

Además, se les proporciona información sobre la eficacia del tratamiento y las toxicidades, tanto las que pueden ocurrir durante la hospitalización como las que podrían presentarse a largo plazo. Se les dan estadísticas aproximadas sobre la frecuencia de estas toxicidades, y se les permite hacer todas las preguntas que tengan. En algunos casos, tras esta visita inicial, pueden surgir dudas, por lo que organizamos una segunda consulta antes de administrar el CAR-T para aclarar cualquier pregunta que haya quedado pendiente.

–¿Por qué no es para todos los pacientes?

Las terapias CAR-T no son para todos los pacientes. La edad es un factor importante, aunque el límite de los 80 años es orientativo. Si bien algunos pacientes mayores de 80 pueden ser candidatos, la edad avanzada aumenta las complicaciones, como una menor reserva funcional, lo que dificulta el tratamiento.

Otro factor importante es que las terapias CAR-T requieren una aprobación central por parte del Ministerio de Sanidad. Los pacientes deben cumplir con criterios específicos para poder acceder a este tratamiento. Si no se cumplen esos criterios, aunque el paciente pudiera beneficiarse del CAR-T, no se le administrará.

También debemos considerar a los pacientes cuyo estado funcional esté gravemente deteriorado debido a la enfermedad. Si están en una fase de refractariedad, con mucha carga tumoral y sin respuesta a otros tratamientos, el CAR-T no se administrará. Esto es porque el CAR-T requiere tiempo para ser producido, y es necesario que el paciente tenga una expectativa razonable de que podrá recibirlo. En estos casos, se optaría por otro tratamiento que sea más inmediato y no requiera tiempo de producción.