Fundación Jérôme Lejeune: Un Instituto de todos y para todos
XXVIII Congreso Nacional Provida
Pablo Siegrist, vicepresidente de One of Us: «Europa ha presionado para que el aborto sea un derecho común»
Este viernes 27 de febrero, la Universidad CEU San Pablo de Madrid acogerá el XXVIII Congreso Nacional Provida
Este viernes 27 de febrero, la Universidad CEU San Pablo de Madrid acogerá el XXVIII Congreso Nacional Provida organizado por la Federación Española de Asociaciones Provida, bajo el lema «Recuperar la conciencia». En este gran encuentro, que contará con grandes profesionales, dará una ponencia Pablo Siegrist, director general en la Fundación Jérôme Lejeune España.
En su mesa, que se celebrará el 28 de febrero a las 10:00 de la mañana, el también vicepresidente de One of Us hablará de cómo se defiende la vida en Europa, un tema cada vez más politizado y dividido.
–Da comienzo en Madrid el Congreso Nacional Provida, que es uno de los encuentros más destacados a favor de la vida. A día de hoy no escasea el debate entre la ciudadanía y el Gobierno. ¿Qué esperáis con este Congreso? Lleva ya muchos años y cada vez tiene más éxito.
–La realidad es que es una cita que es una pasada. Anualmente lo organiza la Federación Española de Asociaciones Provida, que preside Alicia Latorre. A mí me parece impresionante porque trae gente de toda España y, sobre todo, es un momento muy bueno para volver a motivar a la gente.
Hay personas que llevan muchos años trabajando en la defensa de la vida y otras que se acaban de incorporar y comprometer. Es muy bonito ver cómo la gente vuelve año tras año. Por un lado, es un encuentro que sirve para crear red y trabajar juntos, algo muy bueno para la labor de apoyo a madres que desarrollan después, haciendo que sea más eficiente y fructífera. Y, por otro lado, siempre dan a conocer nuevas iniciativas y propuestas, y ofrecen formación en cuestiones de bioética. En ese sentido, es un encuentro muy interesante.
–Desde One of Us trabajáis para que el embarazo, la vida y la familia estén siempre en primera línea. ¿Os está resultando complicado en un mundo tan cambiante, donde los jóvenes parecen haber dejado un poco de lado la idea de la vida, la dignidad humana y la familia?
–El trabajo que se hace es, por un lado, federar a todas las entidades nacionales que dentro de la Unión Europea trabajan en defensa de la vida, como por ejemplo la Federación Española de Asociaciones Provida, la Fundación Jérôme Lejeune en España y en Francia, Red Madre, el Movimiento Italiano por la Vida… Hay más de 50 organizaciones. En definitiva, lo que hacemos es tejer esa red a nivel europeo.
Y, por otro, realizar una labor de vigilancia. Estamos atentos a todas las iniciativas que surgen en el ámbito comunitario para intentar ayudar a nuestros representantes públicos a que se respete siempre la vida. Y también alertar cuando surgen movimientos, tendencias o iniciativas legislativas que pueden ser contrarias a la dignidad y al respeto de todo ser humano.
Es verdad que existe una cultura dominante, sobre todo a nivel de medios de comunicación y redes sociales, poco favorable a la vida vulnerable. Lo vemos claramente en el caso de los embarazos de niños con síndrome de Down. Desgraciadamente, cada vez nacen menos en España, en Francia y en muchos países de Europa.
Que Francia haya configurado el aborto como libertad constitucional es, a nuestro juicio, un retroceso gravísimo
Pero, al mismo tiempo, se ve un resurgir de muchos jóvenes. Y no es un caso aislado de un país: pasa en España, en Francia, en Italia, en Portugal… Se está produciendo un renacer de una generación joven que toma conciencia del valor de la vida humana. Son jóvenes con un compromiso fresco y activo. Eso es un signo de esperanza clarísimo en Europa.
–El próximo sábado 28 participas en una mesa redonda sobre la situación en la Unión Europea, ¿cómo está actualmente la situación?
–Ahora mismo hay distintos movimientos, sobre todo en el Parlamento Europeo, muy insistentes en intentar configurar el aborto como un derecho en la Unión Europea.
El aborto hoy por hoy no es una competencia europea, no es una competencia transferida en el Tratado de la Unión. Sigue siendo competencia de los Estados miembros. Sin embargo, hay mucha presión para que se configure como un derecho a nivel de toda la Unión. Esa presión se intensificó especialmente durante la última presidencia francesa del Consejo de la Unión Europea, cuando Emmanuel Macron planteó como objetivo introducir el derecho al aborto en la Carta de Derechos de la Unión.
Además, tras lo ocurrido en Estados Unidos con la sentencia Dobbs, se han reforzado esas presiones para que en Europa el aborto sea considerado un derecho común.
–En este contexto, hay una iniciativa ciudadana europea llamada My Voice, My Choice, que ha recogido alrededor de 1.200.000 firmas, pidiendo a la Comisión Europea que cree un instrumento para financiar abortos transfronterizos...
–Sí, y nos parece un fraude muy grave. Primero, porque configura el aborto como un derecho por la puerta de atrás, sin modificar los Tratados ni contar realmente con la ciudadanía. Y segundo, porque obligaría a Estados que no quieren despenalizar el aborto, como Malta, a financiar abortos para sus propias mujeres con dinero público. Con esto, cuando una mujer no pueda abortar en su país –porque su legislación no lo permite o no contempla su situación–, la Unión Europea va a poder financiar su viaje a otro Estado miembro y el aborto allí.
La Comisión Europea tiene que responder a esta iniciativa, y es importante que la ciudadanía sepa lo que está pasando.
–En España, el presidente ha anunciado su intención de constitucionalizar el aborto, como ha hecho Francia. ¿Qué pensáis desde vuestra posición?
–En mi opinión, plantear una reforma de la Constitución en este contexto, con un Gobierno en minoría y en una situación de gran debilidad, no es saludable. Y menos aún si se trata de introducir un supuesto derecho que consiste en privar de derechos a otra persona.
Que Francia haya configurado el aborto como libertad constitucional es, a nuestro juicio, un retroceso gravísimo. La calidad de una civilización se mide por el respeto que profesa a los más débiles de sus miembros. En este caso, el no nacido no tiene voz y no puede defenderse. Si la sociedad no le defiende, deja de ser civilizada. Es algo muy triste y grave.
–Para terminar, hablabas antes de la juventud. ¿Crees que España volverá a apostar plenamente por la vida?
–A largo plazo, la vida vencerá. Estoy absolutamente convencido. El ser humano está hecho para el bien, y la vida es buena. Antes o después nos daremos cuenta de la aberración que supone no defender a los más vulnerables.
No dejar nacer a una persona por su condición genética, como ocurre en muchos casos con el síndrome de Down, es una forma de «racismo cromosómico». Suena duro, pero es así: tienes unos cromosomas distintos y por eso no te dejo nacer. Es algo tan aberrante que antes o después la sociedad cambiará.
Se ven muchos signos: familias jóvenes, universitarios comprometidos, personas que apoyan a madres y defienden públicamente la vida. Hay que mantener viva la conciencia, como suele decir Jaime Mayor, presidente honorífico de One of Us. Poco a poco se irá despertando.
–¿Quieres añadir algo más?
—Sí. Desde One of Us hemos lanzado una iniciativa de recogida de firmas para que los comisarios de la Unión Europea vean que la ciudadanía real no está de acuerdo con financiar el aborto.
De hecho, la iniciativa ciudadana europea que más firmas ha recogido en la historia de la Unión fue la nuestra: casi dos millones de firmas pidiendo que se dejara de financiar investigación que destruye embriones o cooperación al desarrollo que promueve el aborto.
Ahora hemos creado una plataforma para enviar cartas a los comisarios y recoger firmas desde todos los países de la Unión, en todas las lenguas oficiales. Queremos que los políticos escuchen a todos los ciudadanos y se centren en los problemas reales: el empleo, la economía, el bienestar de las familias. No en experimentos de ingeniería social que no responden a las preocupaciones reales de la sociedad.