Algunas especies han logrado habitar la zona de Chernóbil a pesar de la radicación
¿Cuándo volverá Chernóbil a ser habitable?
Este año se cumplen 40 desde el desastre que azotó a la región Ucraniana
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Este año se cumplen 40 desde que la central nuclear de Chernóbil, en la actual Ucrania, sufriese uno de los mayores accidentes que se recuerdan. Esta catástrofe, que disparó los niveles de radiación de la zona de forma exacerbada, supuso uno de los últimos desastres que desembocaron en la caída de la Unión Soviética. Pese a que a día de hoy la zona puede visitarse, la pregunta que nos surge es si algún día volverá a ser habitable.
Tras el accidente de 1986 se liberaron distintos isótopos radiactivos. Algunos, como el yodo‑131, se caracterizaban por una vida media muy breve, de apenas unos ocho días. Sin embargo, otros como el cesio‑137 y el estroncio‑90 presentan vidas medias cercanas a los 30 años y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), siguen presentes en la zona. Pasadas seis décadas, aproximadamente el 25 % de estos materiales continúa activo y, tras unos 120 años, la cantidad se reduce a alrededor del 6 %.
Aun así, los restos perjudiciales no llegan a desaparecer por completo, incluso siglos después pueden detectarse restos medibles, según las estimaciones del organismo. Asimismo, pese a que los niveles de radiación de Chernóbil han reducido mucho, tanto como para que sea medianamente seguro visitarlo, todavía no es posible que aflore la agricultura ni que las condiciones de habitabilidad sean propicias para vivir. Lo que llama la atención es que algunas especies ya habitan la zona.
Para la sorpresa de muchos, distintas especies animales siguen habitando la zona de Chernóbil tras haber desarrollado adaptaciones genéticas que les permiten tolerar la radiación. Entre ellas se encuentran lobos, osos pardos, bisontes europeos, ciervos, jabalíes, alces, linces y perros asilvestrados. Quizás, sean los elementos como la lluvia, la vegetación o el movimiento del propio suelo los que han acelerado la disminución de la radiación hasta lograr que estas especies afloren en Chernóbil.