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Proyecto Mariposa

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Denuncian ante el Defensor del Pueblo a una asociación por ofrecer pseudoterapias a enfermos de cáncer

La asociación ofrece talleres y actividades dirigidas a pacientes oncológicos que incluirían prácticas como reiki, constelaciones familiares, biodanza, meditación terapéutica, flores de Bach o medicina holística

Un grupo de expertos en prevención de sectas, salud mental y comunicación ha presentado una queja formal ante el Defensor del Pueblo en la que solicitan la investigación de una asociación andaluza dedicada al acompañamiento de mujeres con cáncer. La entidad, conocida como Proyecto Mariposa, está siendo señalada por el uso de terapias sin evidencia científica suficiente y por su posible conexión con dinámicas de influencia propias de entornos coercitivos, según los denunciantes.

La queja, registrada con fecha 27 de abril, ha sido impulsada por el periodista Luis Labarga y respaldada por especialistas como Luis Santamaría del Río (Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas), Juan Manuel Domínguez (RedUNE), el psicólogo Luis Miguel Real y la consultora Jenni Walford, todos ellos vinculados al análisis de grupos de control psicológico y pseudoterapias.

Según el escrito presentado, la asociación ofrece talleres y actividades dirigidas a pacientes oncológicos que incluirían prácticas como reiki, constelaciones familiares, biodanza, meditación terapéutica, flores de Bach o medicina holística.

Los firmantes sostienen que estas intervenciones carecen de respaldo científico suficiente y recuerdan que el Ministerio de Sanidad, a través de su campaña #CoNprueba, ha advertido sobre un conjunto de técnicas catalogadas como pseudoterapias.

En el documento se argumenta que la presencia de estas prácticas en un contexto de enfermedad grave como el cáncer puede generar riesgos indirectos, especialmente si derivan en la sustitución o el retraso de tratamientos médicos convencionales.

Posible riesgo para pacientes vulnerables

Uno de los puntos centrales de la denuncia es el impacto que este tipo de propuestas puede tener en pacientes oncológicos, considerados especialmente vulnerables.

Los denunciantes alertan de que la promesa de mejoras emocionales o físicas mediante terapias sin evidencia podría inducir a decisiones clínicas erróneas, como el abandono de tratamientos basados en la evidencia científica o la pérdida de tiempo terapéutico en enfermedades de evolución crítica.

Diversas organizaciones críticas con las pseudoterapias han advertido en los últimos años de los riesgos asociados a este fenómeno, aunque la magnitud real de su impacto sigue siendo objeto de debate entre especialistas.

Investigación periodística y vínculos con la Terapia Gestalt

La queja se apoya también en una investigación del periodista Luis Labarga, que apunta a la existencia de vínculos entre el Proyecto Mariposa y entornos relacionados con la Terapia Gestalt en España.

Según esta investigación, parte del personal implicado en la asociación procedería de ese ámbito terapéutico y existirían conexiones con retiros y formaciones privadas de carácter espiritual o experiencial.

La Terapia Gestalt, originada en el siglo XX como corriente psicoterapéutica, ha sido objeto de controversia en algunos sectores críticos, especialmente cuando se practica fuera de contextos clínicos regulados o sin supervisión sanitaria.

Otro de los aspectos señalados en la queja es el presunto respaldo institucional recibido por la asociación en Andalucía. Según los firmantes, el Proyecto Mariposa habría sido reconocido en el marco de programas autonómicos de oncología y habría utilizado espacios de centros sanitarios públicos para el desarrollo de actividades.

Los denunciantes consideran que este tipo de apoyo puede generar una percepción de legitimidad entre los usuarios, especialmente en pacientes que buscan alternativas o apoyos emocionales durante procesos de enfermedad grave.

En este sentido, solicitan que se evalúe si existe una posible contradicción con las políticas estatales de prevención de pseudoterapias impulsadas por el Ministerio de Sanidad.

Qué pide la queja

El escrito dirigido al Defensor del Pueblo solicita, entre otras medidas la revisión del apoyo institucional a la asociación, la evaluación del uso de terapias sin evidencia en contextos sanitarios, el refuerzo del control sobre actividades dirigidas a pacientes oncológicos y las garantías de que los tratamientos ofrecidos por entidades colaboradoras cumplan criterios científicos y profesionales.

También se pide reforzar la supervisión del intrusismo profesional en el ámbito de la salud mental y la intervención psicológica.

Este caso reabre el debate sobre los límites entre el acompañamiento emocional, las terapias complementarias y las pseudoterapias en contextos sanitarios sensibles como el cáncer.

Mientras los denunciantes alertan de un riesgo real para la salud pública, otras voces defienden la necesidad de diferenciar entre actividades de bienestar emocional y tratamientos médicos, subrayando la importancia de la libertad terapéutica dentro de marcos regulados.

Por el momento, el Defensor del Pueblo deberá decidir si admite la queja a trámite y solicita información a la administración autonómica implicada, en un caso que vuelve a poner el foco en la frontera entre salud, ciencia y espiritualidad aplicada.

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