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Estos bloqueadores suprimen la liberación de estrógenos o testosterona al llegar a la pubertad.

Estos bloqueadores suprimen la liberación de estrógenos o testosterona al llegar a la pubertad.Lu Tolstova

Un alto porcentaje de colegios cambia el nombre de los menores con disforia sin informar a sus padres

Los datos recabados por la Asociación AMANDA muestran que una proporción significativa de los menores presentaba «situaciones de vulnerabilidad antes de la autodeterminación de género»

La ley trans impulsada por Irene Montero ha llegado a niveles inimaginables. A los casos más polémicos de los hombres que se cambian de sexo para rebajar sus condenas, deportistas que prefieren competir en categorías femeninas para quedar en una mejor posición, se suma ahora la gestión en los centros educativos. Según un reciente informe, en un 60 % de los casos, varios colegios han cambiado el nombre de los estudiantes sin informar previamente a los padres.

Así lo ha detallado en una nota de prensa la Asociación AMANDA, que presentó en el III Congreso Internacional DoFemCo los resultados de una encuesta realizada a 476 familias entre los años 2021 y 2025, para analizar el perfil previo de los menores que han manifestado identificación trans, su evolución en el tiempo y la interacción de las familias con el sistema educativo

Los datos recabados por la asociación muestran que una proporción significativa de los menores poseía «situaciones de vulnerabilidad antes de la autodeterminación de género». Tal y como muestran los resultados, el 77 % de los menores reportó antecedentes de traumas, incluyendo acoso escolar, situaciones familiares adversas o duelo; el 67 % señaló problemas de socialización y el 65 % refirió diagnósticos de neurodivergencia o trastornos psicológicos, principalmente trastorno del espectro autista (TEA), TDAH o altas capacidades.

Además, expone el documento, entre 2021 y 2025, un porcentaje significativo de jóvenes ha desistido de la autodeterminación de género (30% de chicas y 21% de chicos), lo que refuerza la necesidad de prudencia.

Durante el periodo estudiado, desde AMANDA vieron que el 30 % de las chicas y el 21 % de los chicos cambiaron de opininión y volvieron a identificarse con su sexo. Por otra parte, el 15 % de las chicas y el 35 % de los chicos iniciaron transición médica, incluyendo «tratamientos hormonales y, en algunos casos, intervenciones quirúrgicas», afirman.

A pesar de estos datos, la asociación revela que la mayoría de los menores se encuentra «en transición social, con cambios de nombre y pronombres en su entorno educativo y social». Es por ello que subrayan la «importancia de la prudencia ante los tratamientos médicos» y de «un seguimiento clínico cuidadoso y prolongado en el tiempo».

El problema de las aulas

Al estudiar los centros educativos se llevaron una sopresa. Los familiares encuestados aseguraron que en el 60 % de los casos, el centro cambió el nombre del alumno sin informar previamente a los progenitores. Asimismo, en el 70 % de estos casos, los padres no habían firmado ningún tipo de autorización: es decir, no lo sabían.

Para la Asociación AMANDA esto es muy grave. Por ello, consideran que estos datos reflejan la necesidad de reforzar la comunicación y coordinación entre centros educativos y familias.

Falta de ciencia

Pablo Expósito-Campos, psicólogo clínico afirmó en Infocatólica en una entrevista que hay que ayudar a los jóvenes en busca de su sentido e identidad. Para ello, están los psicoterapeutas, quienes ayudan al afectado a reconocer sus experiencias y emociones complejas. Además, apuntó que en lugar de «una liberación apresurada de hormonas potencialmente dañinas», que normalmente resulta en intervenciones quirúrgicas irreversibles, sería necesario un enfoque holístico «para hacer justicia a los afectados».

Por su parte, la doctora Luisa González denunció en una entrevista a este medio que existe una «falta de ciencia y una objeción de ciencia», porque no hay suficiente evidencia científica, ya que estos tratamientos de hormonación cruzada «a bote de deseo» no han tenido antes un «diagnóstico etiológico» llevado a cabo por profesionales capacitados para ello.

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