Una de las soluciones más comunes ante cualquier disputa de esta índole es acudir a la Ley de Propiedad Horizontal (LPH)
Sociedad
¿De quién es la línea entre dos plazas de parking? La gran duda que genera conflictos entre los vecinos
En el peor de los casos, se pueden producir hasta arañazos o golpes si la otra persona no respeta la línea que separa las dos plazas de aparcamiento
La convivencia en la comunidad de vecinos no siempre es la más sencilla. Hay múltiples aspectos que pueden convertirse en motivo de disputa, y uno de ellos es, sin duda, lo que ocurre dentro del parking. En este sentido, existen roces derivados de cómo se aparca el coche, puesto que si este no se encuentra metido al 100 % dentro de su plaza concreta, las molestias pueden llegar a ser importantes.
Estas batallas suelen surgir especialmente entre los vecinos que aparcan el coche uno al lado del otro. En el peor de los casos, se pueden producir hasta arañazos o golpes si la otra persona no respeta la línea que separa las dos plazas de aparcamiento. Por este motivo, una de las soluciones más comunes ante cualquier disputa de esta índole es acudir a la Ley de Propiedad Horizontal (LPH).
Qué dice la Ley de Propiedad Horizontal
Según la normativa, la línea divisoria dibujada en el suelo que comparten dos plazas contiguas pertenece a los elementos de señalización del parking. De este modo, se trata de un elemento común compartido por todos, pese a que cada plaza de garaje pertenezca realmente a su propietario.
Por lo tanto, como la LPH no hace ninguna aclaración directa acerca de este conflicto, la mejor recomendación en estos casos es la de acudir a los estatutos de la comunidad, donde se establecen las dimensiones y la ubicación exacta de cada plaza de aparcamiento. De esta forma, las disputas se deberán solventar con lo establecido en estos textos, junto a la interpretación de la normativa nacional.
Un aspecto que sí aclara la LPH es que, dentro de la plaza particular de cada uno, el vecino es libre de modificar o hacer lo que quiera, siempre y cuando no invada los lugares de los demás o modifiquen la estructura del edificio. No obstante, acciones como instalar anclajes o destinarla a otro uso sí requerirán de una autorización expresa.