El MV Hondius llegando al puerto de Granadilla
El informe que emitió el Gobierno sobre por qué desembarcaban en Canarias tenía faltas de ortografía
El Gobierno escribe en varias ocasiones 'antavirus '(sic) en vez de hantavirus, y además, en el título del mismo está escrito 'anatvirus'
La Delegación del Gobierno en Canarias emitió el pasado 8 de mayo un informe en el que explicaban por qué era «inviable» evacuar a los pasajeros del crucero MV Hondius infectado por hantavirus en Cabo Verde y el motivo por el cual la evacuación se realiza finalmente en España a pesar de la negativa del Ejecutivo canario, liderado por Fernando Clavijo.
En este informe, el Gobierno escribe en varias ocasiones 'antavirus '(sic) en vez de hantavirus, y además, en el título del mismo está escrito 'anatvirus'. En este documento al que ha accedido El Debate, el Ejecutivo central pretendía convencer de que España es el lugar idóneo para el desembarco del buque y explicar que en Cabo Verde esta operación no era viable.
Según reza el documento, «cuando concurren circunstancias compatibles con una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII), corresponde a la OMS coordinar la respuesta y dirigir la solicitud de acogida al Estado que reúna las mejores condiciones técnicas y operativas». Es por esto que «la elección del país receptor no es, por tanto, una decisión unilateral del Gobierno de España ni de la Comunidad Autónoma de Canarias».
«Una vez formalizada la solicitud por la OMS, España queda obligada a colaborar en virtud de los principios de cooperación internacional y solidaridad sanitaria recogidos en los artículos 13 y 44 del RSI. El traslado a Canarias responde a un mandato internacional, no a una opción discrecional», aseguran desde el Gobierno.
Por otro lado, señalan que Cabo Verde es un país de renta media-baja, con un PIB per cápita de 5192 USD, situado en el puesto 125 del Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas. Asimismo, su sistema sanitario presenta limitaciones estructurales bien documentadas, como la ausencia de unidades de aislamiento de alto nivel (BSL-3/BSL-4), escasez de personal especializado en patógenos emergentes y limitada capacidad de cuidados intensivos polivalentes. «La remota posibilidad de un brote de hantavirus desbordaría con alta probabilidad la red asistencial del archipiélago», apuntan.
Por el contrario, España «dispone de una infraestructura consolidada para la gestión de patógenos de alto riesgo, derivada de la experiencia adquirida tras la repatriación de pacientes de Ébola (2014) y la pandemia de COVID-19».