Pedro Sánchez durante su intervención en la 79ª Asamblea Mundial de la Salud en la sede europea de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza
Sánchez presume de gestión sanitaria en la OMS y lanza un dardo al PP: «Quieren convertir la salud en negocio»
También ha alardeado de la esperanza de vida de nuestro país, de la gestión económica en esta materia y de la vuelta del acceso universal a la sanidad sin importar «la procedencia del paciente»
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha aprovechado su comparecencia en la sede de Ginebra de la OMS para presumir de la gestión sanitaria que está llevando a cabo su equipo en España. En este sentido, ha alardeado de la esperanza de vida de nuestro país, de la gestión económica en esta materia y de la vuelta del acceso universal a la sanidad sin importar «la procedencia del paciente».
Durante su intervención ante la 79 Asamblea Mundial de la Salud, que se celebra en Ginebra y donde los 192 países miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) analizan las actuaciones que han de llevarse a cabo antes las cuestiones de salud pública global más urgentes, Sánchez también ha tenido tiempo para lanzar un dardo al PP. Sin nombrar al partido, ni a los polítos ha denuhnciado que quieren convertir «la salud en un negocio» y que han aprovechado el poder para desviar «millones de dinero público hacia grandes empresas privadas».
El jefe del Ejecutivo ha afirmado que el impulso para reforzar la salud global «solo puede ser colectivo» y debe apoyarse, al menos, en «tres pilares fundamentales». El primero de ellos, ha revelado, se centra en «invertir en las capacidades globales de respuesta ante futuras crisis sanitarias», recoge Europa Press.
En este sentido, Sánchez ha celebrado «el acuerdo alcanzado en el año 2025» en relación con el citado Tratado, el cual «fue un gran logro». «Ahora, debemos darle un impulso definitivo, hagámoslo», ha subrayado, para añadir que también es necesario «reforzar las cadenas regionales de producción de medicamentos, aumentar las capacidades de respuesta rápida» y «garantizar que nunca más el acceso a vacunas –como ocurrió durante la covid– dependa del poder económico o del lugar de nacimiento».
«El segundo pilar es reformar la arquitectura financiera de la salud global», ha continuado, tras lo que ha sostenido que son exigibles «más recursos», así como «nuevos mecanismos para movilizarlos y una fiscalidad global mucho más justa». En la actualidad, «3.400 millones de personas viven en países que destinan más dinero a pagar los intereses de la deuda que a financiar la salud», algo que es «sencillamente inaceptable», ha expuesto.
En este contexto, ha enfatizado que se debe «reforzar los mecanismos de alivio, de canje de la deuda, impedir que millones de personas sigan pagando las consecuencias de un sistema profundamente desigual». Por su parte, el tercer elemento a introducir es «democratizar la gobernanza de la salud global y hacerla más efectiva y más eficiente», y es que «los países del sur global deben tener el papel que les corresponde en la toma de decisiones internacionales», ha manifestado.
«Debemos también mejorar la coordinación y reducir la excesiva fragmentación que aún sufre este sistema multilateral», ha continuado el jefe del Ejecutivo, que ha agregado que es necesario «situar en el centro el fortalecimiento de los sistemas nacionales de salud, porque no va a haber seguridad sanitaria global mientras millones de personas dependan de sistemas sanitarios frágiles o infrafinanciados».
Las cifras sanitarias de España
Por otra parte, ha ahondado en el perfil sanitario de España, país en el que, tras instaurar la Sanidad Pública universal, «la mortalidad infantil se ha desplomado». «Hemos ganado más de una década de esperanza de vida», y es que «España lidera hoy la longevidad en la Unión Europea (UE) junto con países como Italia y Suecia», ha explicado, al tiempo que ha afirmado que «por primera vez» se han superado «los 84 años de esperanza de vida».
«Ese progreso nunca ocurre por inercia, requiere un esfuerzo, requiere de recursos económicos», ha proseguido Sánchez, quien ha añadido que el Gobierno nacional ha «aumentado el presupuesto de Sanidad en un 43 %». «En el año 2024, el gasto sanitario público superó nada más y nada menos que los 100.000 millones de euros, es decir, un 6,4 por ciento del PIB», ha manifestado, para destacar también la devolución del acceso universal a la atención sanitaria, «sin importar la procedencia o la situación económica del paciente».
Junto a ello, España ha ampliado la cartera de servicios públicos, «con nuevos cribados neonatales o la mejora de la cobertura de salud bucodental para los mayores de 75 años», ha argumentado, tras lo que ha explicado que todo ello «no es suficiente», ya que existe «una amenaza compartida con otros muchos países y es la presión de quienes quieren convertir la salud en un negocio».
Hay «dirigentes que llegan a las instituciones para desviar millones de dinero público hacia grandes empresas privadas, debilitando, en consecuencia, lo común», ha aseverado, señalando que los mismos «rompen el contrato social más básico de todo sistema democrático». «Las consecuencias de ese modelo son sencillamente devastadoras», ha calificado, al tiempo que ha recordado que «solo en el año 2022», un total de «1.600 millones de personas se arruinaron tratando de hacer frente a los gastos sanitarios».
Argumentando que «una cuarta parte de la población mundial enfrentó dificultades financieras para sus costes de salud», ha sumado el hecho de que el actual es «un mundo donde la desinformación erosiona la confianza en la ciencia». Además, es «un mundo cada vez más envejecido, con necesidades asistenciales», y «profundamente interconectado», por lo que una amenaza sanitaria «puede convertirse en una crisis global en cuestión de días», ha razonado.
En el contexto de que está «pendiente» el «cumplir compromisos fundamentales de la Agenda 2030», como «garantizar vidas saludables, reducir las desigualdades» y «asegurar un progreso científico y sanitario que llegue a todas las personas», ha subrayado que «invertir en salud global es invertir en seguridad» para todos los países. «No solamente es una cuestión de seguridad, es una cuestión de justicia», ha apuntado.