Vista aérea del crucero MV Hondius, afectado por el hantavirus, tras su llegada al puerto de Róterdam
Sobriedad en Países Bajos para recibir al crucero con hantavirus frente al gran despliegue de Sánchez
A diferencia de la parafernalia española, ningún ministro del gobierno neerlandés acudió a Róterdam a la llegada del MV Hondius
Cuando el MV Hondius atracó en Tenerife, hasta tres ministros –Mónica García, Ángel Víctor Torres y Fernando Grande-Marlaska– y el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Unddespliegue sin precedentes que sirvió, entre otras cosas, para que la titular de Sanidad gozase de un protagonismo al que no está acostumbrada dentro del Ejecutivo.
El Gobierno de Pedro Sánchez se vanaglorió de su actuación frente al Hondius y de cómo se había desarrollado el proceso de desembarque de los pasajeros, pese a que el crucero finalmente tuvo que amarrarse en el puerto, algo que en principio no iba a suceder.
Toda esta parafernalia contrasta enormemente con lo vivido este lunes en el puerto de Róterdam, en Países Bajos. Allí ha arribado esta mañana el buque con 27 personas: 25 miembros de la tripulación y dos sanitarios enviados por Países Bajos para acompañarlos desde Tenerife, y que han hecho el viaje sometidos a estrictas medidas de sanitarias para no entrar en contacto con la tripulación que llevaba ya semanas a bordo.
En el puerto neerlandés no estaba para recibir al barco ni el ministro de Sanidad, ni el ministro del Interior ni mucho menos el primer ministro, el centrista Rob Jetten. Tan solo estaban presentes para recibirlos un grupo de médicos, Tjalling Leenstra, jefe del Centro Nacional de Coordinación para el Control de Enfermedades Infecciosas del Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente, e Yvonne van Duijnhoven, directora del servicio municipal de salud GGD en Róterdam.
Según recogen las crónicas del medio NRC, en Róterdam, la llegada del barco pasó «prácticamente desapercibida». No hubo preguntas del ayuntamiento y los residentes no parecían preocupados. El Servicio Municipal de Salud tampoco recibió, según sus propias declaraciones, una avalancha de llamadas de vecinos preocupados.
La llevada fue, por ende, una operación más del puerto de Róterdam, sin condicionar la agenda política y social y sin la necesidad de llevar a cabo complejos dispositivos ni de hacer demasiado ruido para subrayar los actos del gobierno neerlandés.
Los pasajeros serán repatriados cuanto antes
«Puede que algunos de los tripulantes internacionales sean repatriados antes, si es posible. Es preferible porque pueden estar cerca de sus seres queridos y eso supone una menor carga mental», señaló a Efe Yvonne van Duijnhoven, directora del servicio municipal de salud GGD en Róterdam.
Además, ha subrayado que llevan días preparando la llegada del barco: «Hemos tenido que preparar todo el sistema de pruebas y seguimiento de la tripulación, porque vamos a comprobar a diario su salud física y su bienestar general. Cada semana, rellenarán cuestionarios y se les tomarán nuevas muestras de sangre», agregó.
Este martes comenzará la gran operación de desinfección y limpieza del barco, coordinada por una empresa especializada y supervisada por el Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de Países Bajos (RIVM) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“Primero se tomarán muestras ambientales para comprobar dónde está el virus, en qué superficies, y si continúa activo (…) y se procederá, paso a paso, a desinfectar todo el barco", explicó a Efe Tjalling Leenstra, coordinador del departamento de enfermedades infeccionas en el RIVM.
También inspeccionarán «si hay algún roedor a bordo», aunque consideran improbable ese escenario, puesto que «hasta ahora no se ha detectado ningún indicio de roedores», señaló Leenstra, que cree que el viernes el crucero podrá volver a ser un hotel flotante seguro y listo para volver a zarpar en alta mar.