Fundado en 1910

Bruselas ha decidido pisar el acelerador con la nueva Directiva de Productos del Tabaco

Bruselas, contra el tabaco con «datos débiles», críticas internas y una rebelión de médicos por falta de ciencia

La Comisión Europea ha lanzado la consulta pública para endurecer la directiva del tabaco justo cuando su propio órgano de control y más de un centenar de científicos cuestionan la calidad de los datos

Bruselas ha decidido pisar el acelerador con la nueva Directiva de Productos del Tabaco (TPD) justo cuando más dudas se acumulan sobre la base científica que la sustenta. La Comisión Europea abrió este lunes la consulta pública para adaptar la normativa a la irrupción de nuevos productos como los cigarrillos electrónicos, el tabaco calentado o las bolsitas de nicotina, con la vista puesta en el objetivo político de lograr una «generación libre de humo» en 2040. El movimiento llega, sin embargo, en pleno cuestionamiento interno y externo sobre la calidad de los datos empleados para diseñar la reforma.

La evaluación de impacto que sirve de soporte a la revisión ha recibido un duro tirón de orejas del Regulatory Scrutiny Board (RSB), el órgano de control interno que revisa la calidad de los informes de la propia Comisión. Este comité ha señalado «deficiencias graves» en el documento, entre ellas la incapacidad para determinar qué ha provocado realmente la caída del tabaquismo en Europa, el uso de datos «limitados, fragmentados e inconsistentes» y extrapolaciones a escala comunitaria a partir de información parcial. En la práctica, Bruselas admite que no puede atribuir con precisión los avances en salud pública a su marco regulador y, pese a ello, avanza hacia una nueva vuelta de tuerca.

Bruselas admite que no puede atribuir con precisión los avances en salud pública a su marco regulador

A esta debilidad técnica se suma la contestación de parte de la comunidad científica. Como publicó El Debate, 26 médicos y científicos europeos enviaron una carta a Ursula von der Leyen denunciando que la UE había ignorado 131 estudios que diferencian claramente el riesgo entre el cigarrillo y los productos sin combustión.

En las últimas semanas, más de un centenar de expertos agrupados en plataformas de reducción del daño han formalizado su preocupación ante la Comisión y alertan de una «insuficiente consideración de la evidencia disponible», del riesgo de equiparar productos con perfiles de riesgo distintos y de que se está construyendo política pública sobre una base incompleta.

Productos con nicotina

El giro que plantea la futura TPD3 es pasar de un modelo centrado en el cigarrillo y el tabaco tradicional a otro que abarque todo el ecosistema de productos con nicotina. La gran incógnita es si la normativa distinguirá con claridad entre productos combustibles y alternativas sin combustión o, por el contrario, los tratará prácticamente igual en cuanto a restricciones, fiscalidad y comunicación. Para muchos investigadores, este «café para todos» ignora que la combustión es el principal origen del daño y que el cigarrillo sigue siendo con diferencia el producto más nocivo del mercado, por lo que regular sin matices puede condicionar el comportamiento de los fumadores adultos y la eficacia real de las políticas públicas.

El debate europeo contrasta con lo que está ocurriendo al otro lado del Atlántico. La agencia encargada de proteger la salud pública en Estados Unidos, la FDA, ha renovado recientemente la autorización de IQOS y vapers con sabores específicamente orientados a fumadores adultos, como canela, té, café, menta o especia como productos de tabaco de riesgo modificado, permitiendo comunicar que quienes cambian por completo del cigarrillo a este dispositivo de tabaco calentado reducen significativamente su exposición a sustancias tóxicas. Washington ha optado por un enfoque de diferenciación regulatoria basada en el riesgo relativo, mientras Bruselas sopesa meter en el mismo saco cigarrillos, vapers, tabaco calentado y bolsitas de nicotina.

La FDA ha renovado la autorización de IQOS y nuevos sabores para vapers como productos de tabaco de riesgo modificado

Al fondo, laten también los malos resultados de la estrategia internacional clásica contra el tabaquismo. Los marcos de la OMS aspiraban a acercar esta década la prevalencia de fumadores a un 5 %, pero en gran parte de Europa se mantiene en torno al 20 %, muy lejos del objetivo. Solo Suecia ha cruzado el umbral técnico de «país libre de humo», gracias a la sustitución masiva del cigarrillo por productos de nicotina sin combustión como el snus y las bolsas, mientras el resto de socios comunitarios siguen anclados en cifras de doble dígito.

Reducción de daños

En ese contexto, estudios en revistas como Nature y las cartas firmadas por expertos vinculados incluso a la propia OMS piden integrar de forma explícita la reducción de daños en la estrategia antitabaco: mantener la prioridad absoluta de proteger a los menores, pero ofrecer a los fumadores adultos marcos estrictos y diferenciados para alejarse del cigarrillo. Frente a ello, la TPD3 corre el riesgo de avanzar hacia un modelo que confunda nicotina con combustión y acabe reforzando, por la vía de los hechos, el producto más dañino.

La consulta pública abierta por Bruselas será el primer test de hasta qué punto la Comisión está dispuesta a corregir el rumbo

La consulta pública abierta por Bruselas será el primer test de hasta qué punto la Comisión está dispuesta a corregir el rumbo. Sobre la mesa hay dos caminos: escuchar a sus propios auditores internos y a los científicos que piden rigor, anclando la directiva en una base científica sólida y diferenciada, o perseverar en un enfoque uniforme que trate por igual a todos los productos con nicotina y que, según sus críticos, puede perpetuar el reinado del cigarrillo en Europa.