Paula y el resto de amigos que han creado el movomiento
La Marcha por la Vida se reinventa con un nuevo movimiento juvenil: «La dignidad humana debe ser el eje central»
Jóvenes por la Vida es un movimiento que nació hace unas semanas gracias a un grupo de amigos que estaba cansado de no ver gente de su edad en las marchas provida
En menos de una semana, Madrid se llenará de verde. Miles de ciudadanos saldrán a las calles a celebrar lo más importante: la vida. Como en los años anteriores, se prevé que los pequeños y sus padres acudan de manera multitudinaria. Por ello, y ante la escasez de jóvenes, un grupo de amigos decidió crear Jóvenes por la Vida, un movimiento que quiere hacer comunidad, despertar conciencias y demostrar que esta generación también tiene mucho que decir en defensa de la vida.
Paula López Rodríguez, abogada y actual presidenta de la World Youth Alliance, una organización internacional dedicada a la promoción de la dignidad humana y la formación de jóvenes líderes en más de cien países, ha explicado a El Debate en qué consiste el nuevo movimiento Jóvenes por la Vida y todas las actividades que harán el próximo fin de semana para concienciar sobre la vida y la dignidad del ser humano.
La protagonista de convirtió en la sexta presidenta de la organización tras haber trabajado previamente como directora regional para Hispanoamérica y el Caribe, donde impulsó el crecimiento de capítulos nacionales, programas educativos y espacios de formación en derechos humanos y liderazgo juvenil. Antes de asumir la presidencia, también trabajó en la Oficina de Derechos Humanos de la Alcaldía de Bogotá, acompañando casos relacionados con la defensa y promoción de los derechos fundamentales.
Asimismo, Paula López ha destacado por su compromiso con el servicio, la diplomacia internacional y la participación juvenil en organismos multilaterales. A lo largo de su trayectoria ha colaborado con iniciativas de educación para la paz, proyectos de formación internacional y programas de advocacy ante instituciones como la ONU, OEA y la Unión Europea. Su liderazgo se ha caracterizado por promover una visión centrada en la dignidad de la persona humana, el desarrollo integral de la juventud y la construcción de una cultura de solidaridad a nivel global.
–¿Cómo surgió el movimiento Jóvenes por la Vida? ¿Cómo actuáis?
–Jóvenes por la Vida es un movimiento que nació hace unas semanas. Unos 10 amigos y yo nos reunimos pensando en asistir a la Marcha por la Vida, pero pensamos en que no vemos muchos jóvenes en estas marchas. Ese momento fue decisivo, pensamos: «¿Por qué no hacemos algo?».
Entonces decidimos reunirnos y organizar algo que llamara la atención de la gente joven. Ahora mismo tenemos dos personas contratadas a tiempo completo y ya somos más de 20 voluntarios sacando adelante este movimiento.
Es un movimiento de jóvenes que quiere llegar a todos los rincones de España convencido de que la defensa de la vida y la dignidad humana debe ser el eje central de las políticas públicas. La idea es trabajar para formar líderes e incidir tanto en el debate público como en políticas que protejan a la persona.
Además, como hemos nacido dentro del marco de la Marcha por la Vida, queremos promover la marcha, impactar en la gente joven y consolidar un movimiento juvenil organizado, capaz de sostenerse en el tiempo y expandirse por distintos territorios del país. La idea es formar a jóvenes para participar activamente tanto en el debate público como en el diseño de políticas que promuevan la dignidad humana y la protección del ser humano.
Esperamos que de las doscientas personas que vamos a convocar en una casa en Pozuelo salga también una comunidad de jóvenes comprometidos
–En este nuevo evento que habéis creado para el próximo fin de semana, coincidiendo con la Marcha por la Vida, vais a hacer también un encuentro para jóvenes.
–Sí. Los eventos son el 30 y el 31 de mayo y pueden apuntarse jóvenes de 18 hasta los 35 años. El 30 vamos a hacer unas copas con testimonios, acompañados también de gente joven que quiere ver la final de la Champions. Será a las seis de la tarde.
Luego, el sábado 31, después de la marcha –que será a las 12 del mediodía– vamos a organizar unas mesas redondas en las que traeremos a jóvenes líderes de las Marchas por la Vida de Francia, Portugal e Inglaterra, además de otros expertos a nivel nacional.
Primero nos explicarán por qué en España no se está hablando del aborto en el debate público y, después, en el panel internacional, compartirán sus experiencias movilizando a jóvenes en las Marchas por la Vida de sus países y los resultados que han conseguido.
Cartel de los eventos
–Teniendo en cuenta todo esto, ¿qué esperáis encontraros el 31 en la marcha?
–Esperamos haber aportado y haber conseguido traer a jóvenes movilizados, organizados y preparados para entrar en un movimiento dispuesto a formarse en valores como la dignidad humana.
Queremos que entiendan también los conceptos antropológicos, éticos y filosóficos que hay detrás de defender la dignidad humana desde la concepción hasta la muerte natural.
Esperamos que de las 200 personas que vamos a convocar en una casa en Pozuelo salga también una comunidad de jóvenes comprometidos. De hecho, esta casa nace de otra iniciativa de personas vinculadas a la Marcha por la Vida y a Jóvenes por la Vida, con la idea de formar a jóvenes profesionales para que lideren iniciativas como esta
–¿Cuántos jóvenes hay inscritos para los encuentros de los próximos 30 y 31 de mayo?
–Ahora mismo estamos iniciando la convocatoria. Por eso necesitamos mucha ayuda en difusión y que esto llegue a más gente.
Son iniciativas que nacen prácticamente de la nada, pero con muchísima intención, motivación y profesionalidad. Sin embargo, estamos seguros de que será especial.
–¿Qué le diríais a los jóvenes que apoyan la cultura de la muerte?
–Que se preparen, que se formen y que busquen herramientas y criterios para comprender los fundamentos éticos, sociales y culturales de una generación que quiere promover el respeto, la defensa y la dignidad humana.
Sobre todo, les diría que estén dispuestos a abrirse y a entender la postura de una persona que no tiene su misma posición. Creo que hoy en día vivimos en una corriente de extremos que muchas veces no tiene fundamentos éticos ni antropológicos sólidos.
Lo que necesitamos es una comprensión más profunda de lo que es el ser humano y de hacia dónde debemos ir. Cada uno puede tener una posición diferente, pero respetar, escuchar y estar dispuesto a entender la posición de la otra persona es fundamental.