Aborto
Reino Unido busca impulsar una ley para que los bebés nacidos vivos tras un aborto reciban atención médica
El pasado mes de junio y, tras varios meses de votaciones en la Cámara de los Comunes, los políticos dieron luz verde a la ley más dura de todos los tiempos
A pesar de los intentos de Reino Unido por despenalizar el aborto, aún hay ciudadanos que luchan porque esto no se produzca y salvaguardar así la vida de los nasciturus y sus mamás. Es el caso de la baronesa O’Loan, una destacada defensora del movimiento provida que ha querido presentar ante la Cámara de los Lores del Parlamento dos nuevas propuestas de ley para atender a aquellos bebés que permanecen con vida después de haber sobrevivido a un intento de asesinato.
Desde 1967, la legislación británica permite el aborto hasta las 24 semanas de gestación. Antes, toda mujer que quería matar a su feto debía ir a una consulta médica para ello. Sin embargo, después del coronavirus –cuando se limitaron estas visitas– se permitió que las madres de menos de 10 semanas de embarazo pudiesen acceder a las pastillas abortivas por correo sin visitar antes a un doctor.
El revuelo comenzó cuando el nuevo proyecto de ley sobre delincuencia y seguridad policial, que fue aprobado el pasado 19 de marzo por la Cámara de los Lores en Inglaterra, incorporó modificaciones muy graves. Una de ellas, la posibilidad de despenalizar el aborto hasta el parto. Cualquier madre podrá matar a su bebé y no será multada por ello.
A pesar de esta polémica práctica, varios políticos han querido dar un paso más y añadir varios puntos a la norma. La primera propuesta, que se votará en el mes de junio y que fue a petición de la baronesa O’Loan, es la creación de la Ley de Protección al Infante Nacido Vivo. Lo que busca la baronesa es que cualquier pequeño que nazca vivo después de intentar ser abortado tenga las mismas posibilidades de atención médica que un niño deseado.
Con esto, se evitarían casos como el de Samuel, el bebé que sobrevivió a un intento de aborto y murió horas después sin atención médica. Este no ha sido el único. En 2022, 50 bebés sobrevivieron a su propio aborto y luego murieron por abandono del profesional sanitario, informa Lifenews.
El segundo proyecto es la Ley de Notificación Anual de Complicaciones del Aborto, presentada por el provida lord Moylan. Esta iniciativa propone mejorar la forma en que se registran y comunican las complicaciones médicas derivadas de abortos. Quiere que haya transparencia.
Se basa en una revisión gubernamental de 2023 realizada por la Oficina para la Mejora y las Disparidades en Salud, que comparó datos hospitalarios con los datos reportados por los proveedores de aborto en Inglaterra entre 2017 y 2021. Según esa revisión, las complicaciones reales registradas en hospitales eran más altas que las notificadas por los centros de aborto, con diferencias significativas dependiendo del grupo de edad.
Una ley que acabaría con los bebés
El pasado mes de junio y, tras varios meses de votaciones en la Cámara de los Comunes, los políticos dieron luz verde a la ley del aborto más dura de todos los tiempos: acabar con la vida de los fetos sin importar la semana de gestación. Esta medida, que se tomó después de que los diputados presentasen dos enmiendas –la NC20 y la NC1–, contempla, además de esta controvertida permisión, la posibilidad de abortar por sexo biológico no deseado en casos graves.
El proyecto incluye la cláusula 208, que establece la exclusión de responsabilidad penal para las mujeres en relación con el aborto. Esto implicaría que la madre no cometería ningún delito por matar a un nasciturus, lo que eliminaría toda sanción penal en Inglaterra y Gales, independientemente de la etapa de gestación.
Esta situación no es nueva. En 2022, Reino Unido avaló abortar a niños con síndrome de Down hasta el mismo momento del nacimiento. En 2022, el Tribunal Británico de Apelación confirmó la legalidad de la norma al rechazar el recurso presentado por Heidi Crowter, una mujer de 30 años natural de Coventry (Inglaterra) que tiene esta afección genética.