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La vicejefa del Gobierno de Buenos Aires, Clara Muzzio

La vicejefa del Gobierno de Buenos Aires, Clara Muzzio

Acosan a la vicejefa del Gobierno de Buenos Aires por decir que existen dos sexos: masculino y femenino

La dirigente ha defendido que su afirmación «no dijo nada fuera de lugar», al considerar que se limitó a expresar que «hay dos sexos, como establece la biología»

Clara Muzzio, vicejefa del Gobierno de Buenos Aires, ha sufrido una campaña de acoso por asegurar que «hay dos sexos, masculino y femenino». Según ha explicado ella en su perfil de X (antes Twitter), esta afirmación «despertó un pequeño apocalipsis de reacciones agresivas en mi contra, protagonizadas por algunos periodistas, legisladores y usuarios de redes sociales que llegaron a decir, entre innumerables insultos, que me deseaban la muerte a mi y a mi familia».

La dirigente ha defendido que su afirmación «no dijo nada fuera de lugar», al considerar que se limitó a expresar que «hay dos sexos, como establece la biología». No obstante, ha interpretado la intensidad de las críticas como una muestra de que esa definición «tiene un enorme significado político» para sus detractores y que estos «no están dispuestos a permitir que sea desafiada».

En este sentido, Muzzio ha considerado que la reacción contra sus palabras no solo buscó desacreditarla personalmente, sino también lanzar un mensaje disuasorio a quienes pudieran compartir posiciones similares. «La búsqueda de una sanción ejemplar funciona como una advertencia para todos los demás», ha señalado, al tiempo que ha acusado a sus críticos de intentar «blindar sus ideas» e impedir que se cuestionen «los ideólogos de género ni los principios que defienden».

Asimismo, la vicejefa de Gobierno ha recalcado que afirmar que «solo hay dos sexos» no implica «negar ni cuestionar la orientación sexual de nadie». Según ha indicado, no opina sobre «las preferencias de las personas» y defiende «la igualdad ante la ley», aunque considera que asumir una definición biológica del sexo establece «un límite al paradigma de las políticas identitarias basadas en el género», que diferencian la identidad de género del sexo biológico.

Por último, Muzzio ha sostenido que las ideas que sustentan las políticas identitarias constituyen «un dogma más», al que ha definido como «un conjunto de principios que pretende imponerse como una verdad incuestionable». En esa línea, ha argumentado que, si dichas teorías sostienen que el género es una construcción social, «entonces puede debatirse, cuestionarse, corregirse e incluso ser reemplazada por otra», reivindicando así la legitimidad del debate público sobre esta cuestión.

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