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Porciones de sandía en un puesto de frutas y verduras en Sevilla

Su considerable volumen hace que cada vez más consumidores opten por adquirirla ya partidaEuropa Press

El peligro silencioso de la sandía cortada: por qué la comodidad en el supermercado puede ser un riesgo

La corteza de la sandía actúa como una barrera natural impenetrable que protege el interior de bacterias y agentes contaminantes externos

Con la llegada de las altas temperaturas, la sandía se consolida como uno de los productos más demandados en la cesta de la compra debido a su gran poder hidratante y refrescante. Sin embargo, su considerable volumen hace que cada vez más consumidores opten por adquirirla ya partida por la mitad o en porciones preparadas en los supermercados.

En este sentido, aunque esta práctica resulta muy cómoda para el día a día, diversos expertos en seguridad alimentaria advierten de los riesgos biológicos que conlleva la compra de fruta ya cortada si no se respetan estrictamente las pautas de conservación.

La corteza de la sandía actúa como una barrera natural impenetrable que protege el interior de bacterias y agentes contaminantes externos. En el momento en que se realiza un corte, esta protección desaparece y la pulpa, caracterizada por su elevado contenido en agua y azúcares, queda totalmente expuesta.

Sin la refrigeración constante necesaria, este entorno húmedo se convierte en un medio idóneo para la rápida proliferación de microorganismos patógenos. Además, este deterioro puede pasar desapercibido para el consumidor, ya que la fruta suele mantener un aspecto, olor y sabor totalmente normales a pesar de estar contaminada.

Normativa y manipulación en los puntos de venta

La legislación española regula de forma estricta la comercialización de estos productos a través del Real Decreto 1021/2022. Esta normativa determina que los comercios solo pueden exponer las frutas cortadas a temperatura ambiente durante un límite máximo de tres horas, tras las cuales deben trasladarse obligatoriamente a vitrinas refrigeradas.

El principal inconveniente para el comprador es la imposibilidad de verificar el tiempo exacto que la pieza lleva expuesta antes de ser adquirida. A esto se suma el factor humano en las tiendas, donde es habitual que otros clientes toquen las piezas expuestas para comprobar su estado de madurez, lo que incrementa notablemente el riesgo de contaminación cruzada por una manipulación inadecuada.

Pautas para un consumo seguro en el hogar

Para minimizar los riesgos de sufrir una intoxicación alimentaria, los especialistas aconsejan dar prioridad a la compra de piezas enteras siempre que sea posible. En caso de realizar el corte en casa, resulta imprescindible lavar concienzudamente la corteza bajo el grifo antes de introducir el cuchillo, ya que el propio filo de la herramienta puede arrastrar la suciedad exterior hacia la pulpa limpia durante el proceso de corte.

Una vez troceada, la sandía se debe conservar de inmediato en el frigorífico dentro de un recipiente hermético o debidamente protegida con film transparente, procurando consumirla en el menor tiempo posible para garantizar tanto su calidad organoléptica como su total seguridad.

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