Participantes en una concentración contra la eutanasia cerca de la Asamblea Nacional francesa en París
Cultura de la Muerte
Ni siquiera la inhumana ley de eutanasia de Macron permite un caso como el de Noelia Castillo en España
Aunque la votación estuvo muy ajustada –salió adelante con 291 síes, frente a 241 noes–, el país galo se suma, junto a España, al ensalzamiento de la cultura de la muerte
El pasado miércoles, la Asamblea Nacional francesa cumplió su palabra. Dio el visto bueno a una de las leyes más controvertidas de los últimos años: la eutanasia. Aunque la votación estuvo bastante ajustada –salió adelante con 291 síes, frente a 241 noes–, el país galo se suma, junto a España, al ensalzamiento de la cultura de la muerte. A pesar de ello, la norma de Macron no es como la de España. A día de hoy no admite casos como el de Noelia Castillo. Es decir, protege a las personas con problemas psicológicos.
Con esta aprobación, que fue impulsada a finales de 2024 por el presidente Emmanuel Macron, Francia se ha sumado a un reducido y limitado grupo de países que en los últimos años se han planteado dar luz verde a sus respectivos textos. Sin embargo, los más destacados son Bélgica, Países Bajos, Alemania o España, que decidieron hace varios años dejar de lado la ley de cuidados paliativos y apostar por la muerte rápida.
Estado legal de la eutanasia en Europa
El texto, impulsado por el diputado de la izquierda independiente, Olivier Falorni, asegura que la eutanasia debe ser una «ayuda a morir» y debe ser ejercida por la propia persona implicada. Solo hay una excepción: si la persona está físicamente incapacitada. En este caso, el encargado sería un médico o enfermero.
Al igual que en España, la persona que pida la eutanasia debe ser mayor de edad y tener la nacionalidad francesa. También vale con ser residente del país. Lo mismo ocurre en España, donde puede ser solicitada por personas mayores de edad que tengan nacionalidad española, residencia legal o un certificado de empadronamiento superior a 12 meses.
En cuanto a su petición, la pueden pedir personas que sufran enfermedades graves e incurables, cuyo pronóstico vital debe estar comprometido en fase avanzada o terminal, con un proceso irreversible de deterioro de la salud y de la calidad de vida.
Quiénes pueden pedir la eutanasia
En esta ley no entran los problemas psicológicos. Según expresa Olivier Falorni, el paciente debe experimentar un sufrimiento físico o psicológico derivado de la enfermedad que no pueda ser aliviado o que el paciente considere insoportable tras haber decidido rechazar o detener un tratamiento, si bien se especifica que el sufrimiento puramente psicológico, sin patología física grave subyacente, no da acceso a este derecho.
Además, el documento al que ha accedido Efe señala que, para poder ejercerlo, el implicado debe tener plena capacidad de discernimiento y ser apto para manifestar su voluntad de forma libre y consciente en el momento de realizar la solicitud.
Este caso es diferente en España, donde se ha visto con el caso de Noelia Castillo, que sí es posible. La joven de 25 años, sin enfermedad incapacitante, decidió acabar con su vida por las graves secuelas psicológicas y físicas que le había dejado una paraplejia. Tanto Sánchez como sus ministros aplaudieron el funcionamiento de España para acabar con la vida de enfermos.
Además, debe pedir permiso al médico y este le debe dar una respuesta en 15 días desde su solicitud. Si se aprueba, el paciente debe confirmar su decisión en los dos días siguientes.
A pesar de todo lo mencionado, la norma tendrá que ser examinada ante el Consejo Constitucional por iniciativa de Sébastien Lecornu, primer ministro, puesto que tiene dudas respecto a algunas partes del texto, como, por ejemplo, el tiempo de reflexión del paciente, que está fijado en dos días.