Imágenes de una playa francesa
Las playas francesas, ¿un riesgo para la salud?
Las autoridades francesas prestan mucha atención a la concentración bacteriana en sus costas
Francia es una de las diez naciones más visitadas en el mundo por muchos motivos. La atracción del país galo no tiene que ver solo con ciudades como París, Burdeos o Lyon, sino también por lugares como sus playas. Sin embargo, estas podrían sufrir un revés importante.
¿El motivo? Todas las zonas de baño en la costa francesa se inspeccionan cada cierto tiempo por las autoridades sanitarias correspondientes en busca de dos bacterias en concreto: Enterococos intestinales y Escherichia coli. En caso de que estas superen el límite marcado, se activa un plan en el que se restringe el baño de manera temporal.
Esta posibilidad, potenciada por tormentas o lluvias intensas, típicas en ciertos días del verano, no suele ocurrir muy a menudo. Sin embargo, las autoridades francesas son bastante claras y prestan especial atención a que no se dé ninguna situación que ponga en riesgo a los bañistas. El problema principal es que esa contaminación o concentración de bacterias es imposible de apreciar a simple vista, por lo que se debe llevar a cabo esa revisión de la que hemos hablado.
¿Cómo se produce la contaminación?
Una de las grandes preguntas que surgen al respecto es cómo llega a la costa esa contaminación. Existen varios factores que explican el motivo de esta concentración de bacterias. El primero de ellos tiene que ver directamente con los bañistas, ya que transmiten distintos residuos de origen fecal al agua.
A su vez, otra de las razones por las que se produce la contaminación es por la arena, debido a que puede transmitir hongos o infecciones, por ejemplo, favoreciendo la aparición de las bacterias ya mencionadas. Por otra parte, una de las cosas en las que más hincapié hacen los especialistas es en la cantidad de personas que visitan las playas, ya que cuantas más sean, más posible será que agua o arena se contaminen.
Por último, el otro gran factor que determina esta posible contaminación son las lluvias intensas o esas míticas tormentas de verano tan comunes estos meses. La razón es que este tipo de fenómenos climáticos pueden acabar arrastrando residuos o desechos que se hayan producido en otros lugares, llevándolos hasta la zona y dando lugar a esas situaciones en las que las autoridades se ven obligadas a prohibir los baños de manera temporal.