Varias personas tras la oración colectiva con motivo de la festividad del Aíd al-Fitr en Ceuta
Inmigración masiva La presión migratoria de Ceuta obliga a los españoles a abandonar sus casas, mientras el menú halal gana terreno
Este panorama no es nuevo. En 2021 se produjo un multitudinario asalto de la frontera, cuando cerca de 8.000 inmigrantes irregulares cruzaron a España por los espigones de Benzú y El Tarajal
Ceuta no ha recuperado la normalidad, hay miles de personas en las calles y la crisis «sigue abierta». Con estas palabras, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha descrito la situación que vive la ciudad autónoma tras la llegada masiva de inmigrantes procedentes de Marruecos. Este panorama –cada vez más habitual– está dejando un escenario desolador; mientras la presión migratoria obliga a numerosos ceutíes a abandonar sus casas, el menú halal sigue ganando terreno.
Este panorama no es nuevo. En 2021 se produjo un multitudinario asalto de la frontera, cuando cerca de 8.000 inmigrantes irregulares cruzaron a España por los espigones de Benzú y El Tarajal, escenario muy similar al que se vivió el pasado jueves.
Estos dos asaltos no son aislados, sino que forman parte del día a día de Ceuta y Melilla. La posición estratégica como frontera entre Europa y África, las reclamaciones territoriales de Marruecos, la constante presión migratoria y el creciente peso de la población de origen marroquí y confesión musulmana han convertido a las dos ciudades autónomas en un foco permanente de interés y debate. Un cambio que, según diversos estudios, también empieza a reflejarse en la vida pública y en la composición social de ambos territorios.
El informe del Centro de Estudios, Formación y Análisis Social (CEFAS) de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, titulado La inmigración en cifras: fronteras bajo presión y propuestas de actuación, elaborado por Alejandro Macarrón, sostiene que «desde mediados de la pasada década», las estadísticas de migraciones y de población nacida en España en Ceuta y Melilla indican «una muy apreciable salida de españoles nativos». Este escenario, revela Macarrón, podría explicarse por dos causas.
En primer lugar, el coordinador del Observatorio Demográfico CEU-CEFAS señala el «aumento continuo del peso de la población musulmana en ambas ciudades», que, tal y como anota, ya influye de una manera notable en el ámbito público, con hitos tan llamativos como la imposición de menús con carne exclusivamente halal y sin cerdo en los colegios públicos de Ceuta.
Macarrón también pone el foco en el panorama laboral. En su estudio confirma que la tasa de paro en Ceuta y Melilla es la más alta de España. Así lo demuestran los datos del Instituto Nacional de Estadística, que confirmaron el pasado mes de julio que la tasa de paro del cierre del segundo trimestre de 2026 situó a Melilla en 22,43 % y a Ceuta en 20,74 %, unas cifras muy por encima de la media nacional, situada en el 9,87 %.
Pérdida de población nacida en España
En el informe, Alejandro Macarrón también analiza qué ocurre con cada generación de españoles nacidos en Ceuta y Melilla. Para ello, agrupa diferentes edades y las compara en un periodo de cinco años. El estudio comienza con el grupo de cero a cuatro años. Lo normal sería que en todas las cohortes mantuvieran la cifra de personas residiendo en los territorios mencionados. Sin embargo, los porcentajes muestran una clara pérdida de población a medida que cumplen años. Esto demuestra que cada vez más españoles abandonan el hogar en el que crecieron para irse a otro punto de España.
Población de Ceuta
Población de Melilla
La excepción en los dos territorios es la banda de 15 a 19 años. Esto, concluye Macarrón, podría deberse a personal militar procedente del resto de España, ya que tanto en 2020 como en 2025 había más gente de 20 a 24 años nacida en nuestro país de la que había cinco años antes en la banda de 15 a 19 años, «algo que no ocurre a nivel nacional», concluye el experto.