En 2023, 48 370 residentes de la UE fallecieron como consecuencia de autolesiones intencionadas
Día Mundial para la Prevención del Suicidio
El suicidio baja ligeramente en la UE, pero deja más de 48.000 muertes, 4.077 en España
Una región española se encuentra por encima de la media comunitaria, con 12,18 muertes por cada 100.000 habitantes
El suicidio continúa representando una de las principales causas de muerte externa o no natural, además de constituir un gran tabú en la sociedad y en los medios de comunicación. Desde las instituciones se trata de apostar por la prevención, pero, de momento, los datos siguen sin dar tregua.
Según datos proporcionados por Eurostat, las muertes por suicidio en la Unión Europea (UE) han sufrido un leve descenso en 2023, último año del que se tiene información. En concreto, 48.370 residentes de la UE fallecieron como consecuencia de autolesiones intencionadas, lo que representa el 1 % del total de fallecimientos.
Esto equivale a una tasa de mortalidad estandarizada de 10,4 muertes por cada 100.000 habitantes, un ligero descenso respecto a las 10,6 muertes por cada 100.000 habitantes registradas en 2022 y las 12,2 de 2013.
Observando el dato por países, Lituania es la que se sitúa en cabeza de la UE, con 18,83 muertes por cada 100.000 habitantes, casi ocho puntos por encima de la media comunitaria. Le siguen Eslovenia (16,44), Hungría (16,08) y Estonia (14,26).
Muertes debidas a autolesión intencional
Para encontrar a España, que en números totales registró 4.077 muertes por suicidio en 2023 –tercer dato en volumen, por detrás de Alemania y Francia–, hay que ir hasta el número 20. Con 7,95 muertes por suicidio por cada 100.000 habitantes, se encuentra por encima de otros países como Luxemburgo, Italia o Grecia.
No obstante, si atendemos a los datos de las comunidades autónomas, una de ellas se enmarcaría en el puesto número 13 de la lista: el Principado de Asturias. Esta región cantábrica repite los tradicionales y elevados datos de suicidio, situándose con una tasa de 12,18 por cada 100.000 habitantes, la única comunidad autónoma por encima de la media comunitaria.
Asimismo, hay varias comunidades que están por encima de la media nacional, como es el caso de Galicia (10,14), Canarias (10,03), Comunidad Foral de Navarra (9,25), Andalucía (9,14), La Rioja (8,55) y Comunidad Valenciana (8,44). En el lado opuesto, las regiones que tienen una menor tasa de suicidios son la Comunidad de Madrid (5,8), País Vasco (5,82), Cantabria (6,81) y Extremadura (6,94).
Mayores tasas entre los hombres
La tasa bruta de mortalidad por suicidio fue considerablemente más elevada entre los hombres, con 16,9 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, frente a los 5,0 registrados entre las mujeres. En conjunto, los hombres concentraron el 76,4 % de todas las muertes por suicidio en la Unión Europea, aunque el porcentaje varió entre el 70,2 % de Países Bajos y el 90,3 % de Malta.
La mortalidad por suicidio también aumentó de forma significativa con la edad. La tasa pasó de 0,2 fallecimientos por cada 100.000 habitantes entre los menores de 15 años a 17,3 entre las personas de 65 años o más. Los hombres registraron tasas superiores a las de las mujeres en prácticamente todos los grupos de edad. La única excepción se produjo entre los menores de 15 años, donde las tasas fueron similares.
Actuar antes
En el contexto del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, y con estos datos europeos en la mano, la Sociedad Española de Psicología Clínica (SEPC-ANPIR) reclama una nueva forma de abordar la prevención del suicidio que vaya más allá de identificar a las personas en riesgo cuando ya se encuentran en una situación crítica. La organización defiende una estrategia basada en la evidencia científica, la responsabilidad institucional y el cuidado de las personas.
La SEPC-ANPIR advierte de que reducir la prevención a la predicción del riesgo ofrece una visión incompleta de un fenómeno complejo y multidimensional. Por ello, apuesta por actuar antes de que aparezcan las crisis, fortaleciendo los vínculos sociales, reduciendo desigualdades, combatiendo el estigma y facilitando el acceso a tratamientos psicológicos especializados.
El Grupo de Trabajo de Prevención, Intervención y Posvención de la Conducta Suicida considera necesario avanzar hacia una atención accesible, flexible y continuada. También reclama reforzar el Sistema Nacional de Salud con más especialistas en Psicología Clínica para garantizar una respuesta adecuada y de calidad. La organización resume su propuesta en un cambio de enfoque: pasar de una cultura centrada en la estimación del riesgo a otra orientada a los cuidados.