Fundado en 1910

Hombre enfermo en un hospitalFreepick

Aterradora escalada de la eutanasia en Bélgica y Países Bajos, con casi el 6% de las muertes

A pesar de que estos casos son escandalosos, España no va desencaminada. El Ministerio de Sanidad, dirigido por Mónica García, está haciendo de la eutanasia una práctica habitual de la que reniegan incluso los sanitarios

Los datos de la eutanasia en Bélgica y Holanda son aterradores. Han pasado 24 años desde que los dos países aprobaron una de las leyes más duras de todos los tiempos: dar a los ciudadanos la posibilidad de acabar con su vida sin acceder antes a tratamientos para aliviar su sufrimiento. La situación se agravó hace 12 años, cuando dieron luz verde a que lo hicieran menores de edad. Estos actos se han disparado de una manera exponencial desde sus inicios.

En 2025, Holanda registró 10.341 notificaciones de eutanasia, frente a las 9.958 del año anterior. La cifra supone que esta controvertida práctica representó el 5,97 % del total de muertes registradas en el país. Además, los datos oficiales muestran que las muertes van más allá de las enfermedades terminales. El mismo año se registraron 499 casos de personas con demencia, mientras que 174 estuvieron relacionados con trastornos psiquiátricos. A ellos se suman 475 casos atribuidos a una acumulación de enfermedades propias de la vejez.

Durante ese año también se registró un caso de un menor de dos años que no decidió morir, sino que lo acordaron los médicos y sus padres porque tenía discapacidad. En el ámbito de la demencia, las comisiones regionales evaluaron 11 casos en los que el paciente ya no tenía capacidad de decisión respecto a su petición de eutanasia. La controvertida práctica se realizó además en 8.008 ocasiones en el domicilio.

Por otro lado, informan desde el Gobierno holandés, las comisiones encargadas de revisar los casos determinaron que en siete de las 10.341 notificaciones no se habían cumplido todos los requisitos de diligencia exigidos.

Bélgica, un país contra la vida

En Bélgica, las cifras también muestran un incremento de la cultura de la muerte. En 2025 se registraron 4.486 casos de eutanasia, un 12,4 % más que en 2024. La eutanasia representó el 4 % de todas las muertes del país, frente al 3,6 % del año anterior. Tal y como demuestran los datos del Departamento de Salud del territorio, la mayoría de los pacientes eran personas mayores. El 73,7 % tenía más de 70 años y el 45 % superaba los 80 años.

También se registró un caso de un menor, lo que eleva a siete el número total de menores eutanasiados desde 2014, año en el que Bélgica amplió su legislación para incluir a los menores. Situación que fue duramente criticada por los sectores provida.

Ofrecer la muerte sin pensar en el humano y su dignidad lleva a casos extremos. Y es que, según las cifras, el pasado año Bélgica dio luz verde a que 1.117 personas que no se esperaban morir a corto plazo lo hiciesen. Una cifra que da vértigo, ya que en 2024 se registraron 932. Es decir, aproximadamente uno de cada cuatro casos de eutanasia de 2025 correspondió a pacientes cuya muerte no se esperaba.

Por patologías, el 49,9 % de los casos correspondió a pacientes con cáncer, mientras que el 29,6 % se debió a polipatologías. Los trastornos psiquiátricos representaron el 1,6 % de los casos y los trastornos cognitivos, el 1,7 %. Además, el 86 % de los pacientes presentaba simultáneamente sufrimiento físico y psicológico.

A pesar de que estos casos son escandalosos, España no va desencaminada. El Gobierno de Pedro Sánchez y el Ministerio de Sanidad, dirigido por Mónica García, están haciendo de la eutanasia una práctica habitual de la que reniegan incluso los sanitarios, ya que se niegan a quitar vidas, cuando ellos estudiaron para preservarlas.