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Un experto llama a la calma ante el virus Shamonda detectado en Francia: «La transmisibilidad es improbable»

Una de las novedades de este patógeno y que más alerta a la sociedad es que nunca había llegado a infectar a humanos

La muerte de un hombre en Francia -que sufría un cuadro de inmunodepresión severa- por el virus Shamonda ha despertado el interés de las autoridades sanitarias y de los ciudadanos europeos, ya que era conocido por afectar únicamente al ganado. Esto es precisamente lo que ha llamado la atención a los expertos, aunque la realidad es que las características del patógeno y su escasa adaptación al organismo humano hacen que el riesgo de transmisión entre personas sea, por el momento, muy bajo, explica el experto en virología Pedro Antonio Jiménez Gómez, Doctor en Microbiología por la Universidad CEU San Pablo.

En primer lugar, revela el doctor, lo que hay que conocer es que «el virus se aisló por primera vez en Nigeria» y, hasta la fecha, no se había descrito de esta variante en ningún caso en humanos. Se trata de un patógeno que se transmite por picadura de mosquitos y que afecta principalmente a los animales. De hecho, subraya Jiménez Gómez, es conocido desde la década de 1960 y ha permanecido «principalmente circunscrito a determinadas zonas de África», aunque también se encuentra en Alemania, Bélgica, España y Francia..

Como es habitual, ya que nos puede recordar a los primeros días del coronavirus, las alertas han saltado entre los países europeos. A pesar de ello, el experto microbiólogo expresa que es «un virus muy bien adaptado a los animales y muy mal adaptado a los humanos». Esta especialización hace que el patógeno pueda proliferar en determinadas células animales, pero que encuentre muchas más dificultades para hacerlo en el organismo humano.

¿Por qué afecta ahora a humanos?

Una de las novedades de este patógeno es que nunca había llegado a infectar a humanos. El doctor de la Universidad CEU San Pablo explica que el único caso del que se tiene referencia es de una persona inmunodeprimida, es decir, su sistema inmunitario «estaba funcionalmente debilitado». Esto ha hecho que de alguna manera el virus proliferase en el organismo y acabase con su vida.

Evitar una «alarma injustificada»

Por todo ello, el microbiólogo llama la calma y garantiza que la gravedad del caso «no debe atribuirse necesariamente a la propia patología del virus», sino que también debe tenerse en cuenta la vulnerabilidad inmunológica del paciente. Por ello, considera que el patógeno se comporta en humanos más «como un agente oportunista» que como un virus específicamente adaptado para infectar a las personas.

Aunque parece afectar solo a un grupo reducido de personas, otra de las cuestiones actuales es si podrá empezar a transmitirse entre humanos. En este caso, el doctor Pedro Antonio Jiménez considera que ese escenario es «altamente improbable» y considera que «el riesgo de transmisibilidad de animal a humano es casi nulo y, de humano a humano, nulo». Sin embargo, revela que, aunque estos insectos puedan picar a animales y a humanos, la capacidad de réplica puede ser diferente y a distintos ritmos.

En cuanto a una posible transmisión a través del consumo de leche o carne, indica que el mecanismo conocido de propagación es la picadura de mosquitos. Este aspecto debe interpretarse atendiendo a las vías de transmisión documentadas para el patógeno.

Por último, recuerda que en humanos la sintomatología que está descrita es difusa, es decir, la persona contagiada puede presentar dolores articulares, fiebre, malestar general, y, en ocasiones, puede desarrollar otro tipo de patologías, por ejemplo, afectando a células hepáticas. A pesar de ello, Pedro quiere llamar a la calma y recordar que las ocmplicaciones serían «como resultado de la vulnerabilidad neurológica del paciente».

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