La firma de Ada Colau: una alfombra de bucles para el protagonismo de su 'yo'
Retrata a una mujer satisfecha de sí misma, con una marcada necesidad de autoafirmación y sentido práctico. Alguien que se concede una importancia extraordinaria
La firma de Ada Colau
La firma de Ada Colau se sostiene sobre tres elementos gráficos que reflejan su personalidad: una «A» inicial de grandes dimensiones transformada en rúbrica, amplios bucles en la zona inferior y una enorme «a» minúscula. Estos tres rasgos conforman el código de su escritura y retratan a una mujer satisfecha de sí misma, con una marcada necesidad de autoafirmación y sentido práctico. Alguien que se concede una importancia extraordinaria, prepara el terreno antes de actuar y combina la cordialidad en el trato con la reserva y la distancia.
La «A» que encierra una manera de ser
Ada Colau firma únicamente con su nombre de pila, prescindiendo de los apellidos y de la referencia familiar. Al excluirlos, deja fuera de la firma la identidad heredada y los vínculos familiares para dar todo el protagonismo a su identidad individual. Elige su propio nombre para representarse ante los demás, una elección que refuerza su necesidad de afirmarse por sí misma y destacar su singularidad.
La «A» inicial asciende y desciende formando un amplio bucle que se extiende por la zona inferior -vinculada a los instintos y las satisfacciones materiales y físicas- antes de prolongarse hacia la derecha. Su travesaño se convierte en la rúbrica que sostiene y cruza el resto de la firma. Los bucles se suceden a lo largo del trazado hasta definir la estructura general. Ejecuta este movimiento de forma rápida y simplificada, lo que muestra agilidad de pensamiento, capacidad de síntesis y una manera directa de actuar.
La amplitud del gran bucle inferior acentúa el peso de la dimensión corporal, lo tangible y las necesidades más inmediatas. Colau parece extender una alfombra sobre la que coloca su nombre: prepara el terreno antes de actuar, dispone las circunstancias a su favor y se asegura un espacio propio. Su iniciativa se dirige especialmente al terreno práctico y material.
El trazado dibuja así el perfil de una mujer que concede gran importancia a su identidad, con iniciativa y habilidad para favorecer sus intereses. La combinación de los bucles inferiores y la rúbrica revela su tendencia a asegurarse el suelo que pisa antes de dar el siguiente paso.
El gran óvalo que refleja el protagonismo del «yo»
Tras la «A» inicial, Ada Colau levanta el útil de escritura para continuar con las dos letras restantes. La «d» presenta un palo en ojal curvo, relacionado con la imaginación, la fantasía y la fuerza de las ideas propias, sin perder la lógica. Sin embargo, el ojal termina en ángulo, rompiendo el predominio de los bucles que caracteriza la firma. La aparición del ángulo en la zona de las ideas introduce un rasgo de intransigencia en sus planteamientos.
La última «a» se transforma en un gran óvalo que se extiende hasta ocupar las zonas superior, media e inferior, rompiendo su estructura caligráfica habitual. Debido a este gran tamaño, la «a» minúscula alcanza prácticamente la misma altura que la «A» mayúscula y la «d» anterior, letras que por norma deberían tener proporciones muy diferentes.
Esta equiparación de alturas refleja una autoestima muy elevada, una fuerte valoración de sí misma y la tendencia a situar su propia persona como principal referencia. El óvalo representa el núcleo del «yo», el espacio más íntimo de la personalidad. Por tanto, no se trata tanto de necesitar el protagonismo ante los demás como de la importancia que ella misma se concede: Ada Colau ocupa el centro de su propio mundo.
Además, cierra el óvalo por la parte inferior con un trazo que se separa de él y forma un ángulo ligeramente redondeado, rompiendo también aquí el patrón caligráfico. Este gesto refleja una actitud de reserva. Puede mostrarse cordial y desenvolverse con soltura, pero mantiene protegida su intimidad y establece una separación entre el trato exterior y su mundo personal.
El mapa de la personalidad
El código de la escritura de Ada Colau refleja a una mujer con una marcada conciencia de su identidad, que da prioridad a sus necesidades corporales e intereses personales. Su carácter combina la iniciativa y el sentido práctico con la atención a las satisfacciones materiales. Sabe anticiparse antes de actuar y dominar un espacio previamente conquistado.
Ágil de pensamiento y con capacidad de síntesis, se adapta a los ambientes y se relaciona con soltura. Su imaginación convive con la lógica, aunque esto no impide cierta intransigencia en sus planteamientos. En el plano personal se muestra amable, pero esa facilidad de trato no implica una apertura completa: mantiene la distancia, protege su intimidad y separa lo que muestra de lo que reserva para sí misma. Es una personalidad que se acerca a los demás sin perder de vista sus propios intereses.
Y ahora, lector, fíjese en su propia firma: ¿es usted el centro de su propio mundo y concede a su persona una importancia por encima de todo lo demás? Cuéntemelo, le leo en los comentarios.