Los heridos llegan al pabellón municipal de Urda (Toledo)
«Ha sido todo caótico»: el testimonio del policía que auxilió a los heridos tras el accidente de Urda
En declaraciones a El Debate, Francisco Tejero relata cómo fueron las primeras horas desde el pabellón municipal de Urda (Toledo), lugar al que acudieron decenas de heridos tras el accidente ferroviario
Dos días después del trágico accidente ferroviario que ha dejado 69 fallecidos en Urda (Toledo), los servicios de emergencia continúan con las labores de búsqueda e identificación del más de medio centenar de personas que siguen desaparecidas.
Al igual que ocurrió en otras catástrofes, el aluvión de ayuda de la sociedad española ha sido un factor diferenciador. Colas interminables para donar sangre, llamamiento masivo por redes sociales para aportar cualquier información sobre los viajeros e incluso el traslado hasta Toledo de cientos de personas para intentar echar una mano a los equipos médicos. Uno de estos últimos ejemplos lo protagonizó Francisco Tejero, policía nacional no se lo pensó dos veces al conocerse la gravedad de lo sucedido.
«Mis padres son de Urda y yo vivo en Toledo. Iba de camino para Urda al cementerio a dejar unas flores. Justo en el cementerio se enteraron de que había pasado algo gordo, empezaba a pasar muchas ambulancias, coches, policía civil», relata Tejero a El Debate.
Restos del accidente de tren en Urda, Toledo
Acto seguido, este policía –que ya colaboró durante varios días para ayudar en la tragedia de la dana en 2024–, detalla qué le motivó para ir al pabellón de la localidad: «En cuanto me metí en el móvil y vi que el accidente era gordo, ya que ya se oía que había mucho mucha víctima mortal y justo también en el pueblo estaban diciendo que el pabellón se había habilitado como para ayudar a las víctimas, fuimos para allá».
Una vez allí, Tejero destaca cómo decenas de personas acudieron al pabellón para ayudar a atender a los heridos, con la colaboración de una enfermera de un pueblo cercano: «Vimos de todo. Empezaban a llegar los los heridos y hacíamos una especie de triaje con ella como podíamos, hasta que empezaron a llegar más sanitarios. Hicimos lo que pudimos».
Miembros de Protección Civil descargan alimentos en el pabellón de Urda (Toledo)
Acto seguido, Tejero relata cómo todo el proceso fue «un poco caótico» a la hora de dividir a los viajeros dependiendo del tipo de lesión o dolor que pudieran padecer. Una vez que el pabellón contó con mayor personal sanitario, personas como Francisco se encargaban de obedecer a los enfermeros: «Lo que me decían ellos, sujeta el suero, ponle esta venda que ya está curado... Y darles agua lo que lo que quisieran».
Entre todo el aluvión de heridos, Tejero destaca cómo muchos de los viajeros tenían diversas heridas en el rostro, aunque en otros casos «eras personas que parece que no tenían nada y te decían 'Yo estoy bien, me duele solo un poquito en un lado' y de repente se mareaban» o «gente diabética que le bajaba el azúcar y no le funcionaba el aparato de la insulina».
Finalmente, Tejero pone en valor la gran labor desempeñada por los más de 2.500 habitantes que componen este pequeño pueblo toledano, al mismo tiempo que ha recriminado la dejadez del Ejecutivo central en la red ferroviaria del país.
«Yo creo que lo que falla en España, pero ya no solo en el tema de los trenes y tal, es que la administración lo que hace muy bien, que te hace las instalaciones, pueden ser muy bonitas, muy tal, pero el problema es el mantenimiento, no es que el AVE sea bonito, que la oficina sea bonita, sino el mantenimiento que tenemos todos los funcionarios. No hay un mantenimiento seguramente exhaustivo para tenerlo todo acorde como se merece España», concluye.