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Mujer lleva a su nieto en el carritoGetty Images

La angustia de una abuela por salvar la vida de su nieto, que fue abortado: «Mi hija participó en la muerte de su hijo»

Para Leann todo empezó al enterarse de que su hija estaba esperando su primer hijo y de que iba a pasar por una clínica abortiva

La llegada de un ser humano al mundo es, la mayoría de las veces, un motivo de alegría. Así lo pensaba Leann, una mujer que se enteró que su hija, Lisa, iba a ser madre a los 19 años. Todo el mundo le decía que abortara. El primero de ellos su novio y los padres de éste, ya que no querían hacerse cargo de la pequeña vida que crecía en su interior. Ella aceptó y decidió pedir cita en un abortorio.

Para Leann todo empezó al enterarse de que su hija estaba esperando su primer hijo y de que iba a pasar por una clínica abortiva. Ella intentó convencerla de que cancelara su cita, que le iba a ayudar. Ese mismo día, la que iba a ser abuela fue a hablar con Dominic, el párroco del pueblo: «Le expliqué la situación y él acudió inmediatamente al hospital para intentar convencer a Lisa de que cambiara de opinión», contó Leann en una entrevista a LifeNews.

El Padre trató de ayudar a la joven. Le habló del gran regalo que era ese bebé para la familia y cómo su hijo nunca iba a estar solo. Al revés, iba a ser muy querido y cuidado por toda la gente que le apoyaba. Lisa decidió no escuchar al sacerdote y se fue al abortorio. Minutos después su hijo había muerto.

Esta noticia fue la peor que podría haber recibido Leann: «No puedo explicar la profunda tristeza e ira que me invadieron». En ese momento asegura que sentía «una rabia inmensa hacia el hospital y todos los involucrados en el procedimiento». Pero, sobre todo, le dolió y le enfureció profundamente que Lisa participara en la muerte de su hijo: «Era mi precioso nieto» lamenta.

Días después de que su hija abortase a su pequeño, Leann sintió que debía reunirse con el Padre Dominic. Como ella estaba mal por todo lo sucedido, el párroco le animó a que se apuntara a un programa que ofrecía la diócesis para sobrellevar el duelo y sanar la pérdida del que iba a ser su primer nieto. Le hizo caso, y le salvó la vida: «Fue un momento de profunda sanación que llegó al fondo de mi trauma emocional y mi dolor, ayudándome a encontrar algo de paz y a cerrar ese capítulo», relató al medio católico.

Meses después del aborto

Pasaron los meses y Leann consiguió volver a ser ella. En ese momento se dio cuenta de que su hija necesitaba realmente ayuda. Había perdido a su hijo y no estaba bien. Al contrario que ella, Lisa no estaba preparada para inscribirse en el mismo programa que le ayudó a ella, por lo que decidió rezar por ella. Aunque fue largo, seis meses después recibió una llamada que le cambiaría su forma de ver la vida.

Su vida dio un giro el día que su hermano le llamó. Había sido tía y quería que Lisa fuese su madrina. Esta pregunta le ayudó a externalizar todo el dolor que sentía por haber matado a su hijo, lo que le llevó a sufrir un grave problema de salud mental por el que estuvo ingresada. Cuando le dieron el alta decidió contarle a un hombre toda su historia, y éste le recomendó el mismo retiro diocesano que había realizado su madre. Aceptó.

El domingo del retiro, Leann pudo asistir al homenaje en memoria de su hija. En la ceremonia, los participantes comenzaron a recordar a los bebés y a encomendarlos al Señor. Al abrir el programa, la ya abuela por su hijo varón leyó los nombres de los niños que iban a ser recordados. Entre ellos reconoció enseguida uno: Dominic, el nombre que Lisa había elegido para su hijo.

Según explicó la joven, quiso llamarlo así en honor al padre Dominic, el sacerdote que la acompañó en el hospital y que continuó apoyando a su familia después del aborto, transmitiéndoles el amor y la misericordia de Cristo.