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Blake Taylor

Los padres de Blake Taylor, víctima del accidente de Urda, claman justicia: «No descansaremos hasta conocer la verdad»

El joven, de 27 años, acababa de graduarse y había comenzado el trabajo de sus sueños en Wärtsilä y se encontraba en España para realizar su primera gran misión profesional sobre el terreno

La muerte de Blake Taylor en el accidente ferroviario ocurrido el pasado 28 de octubre en Urda (Toledo) ha dejado una familia destrozada y una reclamación que va más allá del dolor por la pérdida. Sus padres, Andy y Michelle (Shelly) Taylor, han difundido un comunicado en el que exigen una investigación «rigurosa y transparente» y responsabilidades tanto legales como institucionales por lo sucedido.

El joven, de 27 años y natural de Montana (Estados Unidos), era ingeniero mecánico y acababa de comenzar la carrera profesional con la que siempre había soñado. Se había graduado el 9 de mayo y llevaba apenas cuatro meses trabajando en Wärtsilä, una compañía especializada en tecnología y soluciones para los sectores marítimo y energético.

Su viaje a España formaba parte de su primera gran misión profesional sobre el terreno. Después de visitar la sede de la empresa en Finlandia, se dirigía a Cádiz para supervisar el mantenimiento de los motores diésel del crucero Legend of the Seas, que tenía previsto realizar ese día su viaje de reposicionamiento hacia Florida. Nunca llegó a su destino.

«La mecánica de motores diésel era su verdadera pasión y se sentía profundamente realizado en esta nueva carrera», recuerdan sus padres. En el comunicado, describen a Blake como un joven de gran fortaleza física, carácter bondadoso y sentido del humor particular, apasionado de la naturaleza y de las actividades al aire libre. Había crecido pescando en los ríos de Montana, recorriendo senderos de montaña y trabajando con sus manos en proyectos mecánicos.

«Por fin había encontrado su verdadero camino en la vida, solo para que este fuera cruelmente truncado mientras cruzaba España en tren», lamentan.

Una exigencia de transparencia y responsabilidades

El agradecimiento de la familia hacia los equipos que participaron en las labores de emergencia y en la identificación del joven contrasta con su contundente crítica a la supervisión de la infraestructura ferroviaria española. Andy Taylor, propietario de una empresa de aviones de extinción de incendios forestales, considera que el mantenimiento de las infraestructuras y los sistemas de seguridad debe ser una prioridad absoluta.

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«Es una amarga ironía que nuestro hijo, que dedicó su corta vida al mantenimiento de motores complejos, haya perdido aparentemente la vida debido a lo que los informes preliminares y los hallazgos de la investigación indican que fue un fallo de los sistemas de seguridad automáticos y de los protocolos operativos críticos», sostiene.

La familia asegura que no descansará hasta conocer toda la verdad. «Queremos respuestas. Queremos absoluta transparencia y no descansaremos hasta que se establezca toda la responsabilidad legal y sistémica», advierte el comunicado.

También han querido agradecer expresamente la ayuda recibida de la Unidad Militar de Emergencias (UME), la Guardia Civil, las autoridades judiciales, los médicos forenses y los servicios de emergencia. Asimismo, destacan el acompañamiento de Jon Sabin, director general de Wärtsilä en España, que viajó desde el norte del país para estar junto a ellos durante la búsqueda de su hijo, así como la asistencia de la Embajada estadounidense.

El relato de los padres alcanza su momento más desgarrador al recordar que ni siquiera pudieron despedirse físicamente de Blake. «Hemos perdido a nuestro único hijo, la razón de todo nuestro arduo trabajo, nuestro propósito para vivir», escriben. Debido al estado en que quedó su cuerpo, explican, su rostro había quedado completamente destruido.

Andy Taylor ha cerrado su mensaje con una promesa: «Dedicaré los días que me quedan de vida a buscar la verdad, no solo por Blake, sino para asegurar que este nivel de negligencia institucional y fallo estructural nunca vuelva a ocurrir. Nunca más». El cuerpo del joven será repatriado a Estados Unidos este lunes 9 de noviembre.