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19 de julio de 2024

En caso de no admitir la entrada y estancia del animal deberán mostrar un distintivo que lo indique, visible desde el exterior del establecimiento

Una mujer mira su teléfono móvil en compañía de tres perros, en la Gran Vía de MadridGTRES

Polémica Ley de Bienestar Animal

La ley animalista 'marcará' y multará a aquellos negocios que no dejen entrar animales

La norma exige que, «en caso de no permitir» su entrada y estancia, deberán mostrar un distintivo «visible desde el exterior del establecimiento»

La polémica Ley de Bienestar Animal, conocida por sus detractores como «ley animalista», quiere asegurarse que los establecimientos y negocios que no permitan la entrada de animales a su interior sean perfectamente reconocidos por los ciudadanos.

Aunque no explícitamente, la norma parece querer intimidar a los propietarios de estos locales, ya que, en el caso de entender que los animales no deben traspasar sus puertas, estarán obligados a colocar «un distintivo que lo indique» y que sea «visible desde el exterior del establecimiento».

Una exigencia absurda, ya que antes de la elaboración del texto así se funcionaba: los establecimientos que lo consideraban, permitían la entrada de mascotas junto a sus dueños, al igual que los que no lo veían adecuado señalizaban la conveniencia de que esperaran fuera. Lo que ahora sucede es que si pertenecen a este segundo grupo, se les obliga, les guste o no, con el objetivo velado de quedar marcados. Un modus operandi que recuerda a la Alemania nazi, cuando los simpatizantes de Hitler empezaron a marcar con la Cruz de David las tiendas de los judíos.

En el artículo 29 del borrador del proyecto, se recoge lo siguiente: «Los establecimientos públicos y privados, alojamientos hosteleros, restaurantes, bares y en general cualesquiera otros en los que se consuman bebidas y comidas, podrán facilitar la entrada de animales de compañía que no constituyan un riesgo para las personas, otros animales y las cosas, a zonas no destinadas a la elaboración, almacenamiento o manipulación de alimentos, sin perjuicio de lo dispuesto en la normativa sobre la salud pública, o de las ordenanzas municipales y la normativa específica».

Y añade: «En caso de no admitir la entrada y estancia del animal, deberán mostrar un distintivo que lo indique, visible desde el exterior del establecimiento».

«Salvo prohibición expresa, debidamente señalizada y visible desde el exterior, se permitirá el acceso de animales de compañía a edificios y dependencias públicas».

Posibles sanciones

Por si fuera poco, arriesgarse a detallar que en un negocio no se admite el paso de animales, aparte de quedar marcados, puede tener consecuencias para el bolsillo de los empresarios.

En el artículo 81 de esta ley, se recogen como infracción leve «las conductas que, por acción u omisión, conlleven la inobservancia de las prohibiciones y obligaciones establecidas en esta ley».

En concreto, las infracciones leves están multadas de 500 a 10.000 euros, según el borrador.

Una ley ideológica

Desde que se publicó el borrador del texto, la ley animalista despierta defensas apasionadas y críticas furibundas.

​La presión del lobby vegano internacional, con Sergio García Torres, a la cabeza, ha movido ficha para sacar adelante una norma que según los portavoces de varios sectores afectados, es ambigüa y redundante porque ya muchas administraciones locales y autonómicas tenían las suyas propias.

​La gran novedad, y quizás el principal punto de choque entre los socios del Gobierno de coalición, es la inclusión en dicha ley de los perros de caza. Los animalistas de PACMA (Partido Antitaurino contra el Maltrato Animal) presionan a García Torres, mano derecha de Ione Belarra (Unidas Podemos) para que dimita, tal y como prometió, porque estos canes no han sido incluidos. El PSOE presentó una enmienda a tiempo, asustados los socialistas por el rechazo que en el mundo rural causaba la ley.
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