La gente observa el flujo de lava durante una erupción volcánica cerca de Litli Hrutur, al suroeste de Reikiavik
El flujo de lava cesa en Islandia, aunque las autoridades ven «prematuro» declarar el fin de la erupción
La lava del volcán no ha alcanzado por el momento ninguna estructura humana, pero los terremotos que han precedido a la erupción han causado grietas y desperfectos en Grindavík
La lava ha dejado de fluir a través de la grieta abierta el lunes en la zona suroeste de Islandia, si bien las autoridades locales han advertido de que es «prematuro» dar por terminada la erupción, ante la posibilidad de que el flujo se mantenga dentro de canales cerrados y no esté saliendo por ahora a la superficie.
La oficina meteorológica islandesa ha confirmado en un comunicado que la actividad eruptiva ya no es visible, después de que varios equipos hayan sobrevolado la zona de la grieta, de casi cuatro kilómetros de largo. Estos rastreos sí han permitido constatar que sigue habiendo brasas en la zona superior de la lava, pese a la disminución general de la actividad desde el miércoles de noche.
«Los científicos que han volado sobre los cráteres confirman que ya no hay actividad eruptiva visible y que los cráteres parecen haberse extinguido, aunque todavía se pueden ver rescoldos en el lecho de lava», informó el último boletín de la Oficina Meteorológica de Islandia (IMO, por sus siglas en inglés).
Las autoridades mantienen, por tanto, cerrada la zona, lo que mantiene desalojadas a miles de personas. Los vecinos de la localidad de Grindavík, evacuada el 20 de noviembre tras las primeras alertas sobre una erupción inminente, han recibido permisos para volver este jueves de manera temporal a la zona.
Que la actividad haya dejado de ser visible en la zona de Sundhnúksgíga es «el mejor regalo de Navidad que podríamos haber recibido», según dijo hoy el vulcanólogo Þorvaldur Þórðarson en un programa de televisión. El experto señaló que esto forma parte de un «escenario clásico» en estos casos, en los que el magma se acumula y alcanza tanta presión que termina saliendo a la superficie con una gran potencia inicial que luego decae rápidamente. Según dijo Þórðarson, es posible afirmar con seguridad que la erupción ha terminado.
La lava del volcán no ha alcanzado por el momento ninguna estructura humana, pero los terremotos que han precedido a la erupción han causado grietas y desperfectos en la localidad, de unos 3.600 habitantes.