Según los científicos, la Tierra se encaminaría por sí sola hacia otra era glacial en unos 10.000 años
El futuro helado de la Tierra: ¿cuándo llegará la próxima glaciación?
Un estudio examina un registro de un millón de años que documenta cambios en el tamaño de las capas de hielo del hemisferio norte y las variaciones en la temperatura de los océanos profundos
Hace aproximadamente 2,5 millones de años, la Tierra entró en una era caracterizada por ciclos de glaciaciones y períodos interglaciares. La última gran glaciación ocurrió hace unos 11.700 años. Ahora, un nuevo estudio publicado en Science sugiere que la próxima era del hielo podría comenzar en unos 10.000 años.
Un equipo internacional de científicos llegó a esta conclusión tras analizar los pequeños cambios en la órbita terrestre alrededor del Sol, los cuales influyen en el clima del planeta a lo largo de miles de años. Su investigación, que rastrea los ciclos climáticos de la Tierra durante el último millón de años, ofrece una nueva perspectiva sobre la dinámica del sistema climático y supone un avance en la comprensión de los ciclos glaciales.
El equipo examinó un registro de un millón de años que documenta cambios en el tamaño de las capas de hielo del hemisferio norte y las variaciones en la temperatura de los océanos profundos. Los investigadores identificaron cómo estos cambios están directamente relacionados con variaciones en la forma de la órbita terrestre, su oscilación y el ángulo de inclinación de su eje.
«Descubrimos un patrón predecible en el último millón de años sobre cómo el clima de la Tierra alterna entre edades de hielo y períodos cálidos interglaciares como el actual», explicó Lorraine Lisiecki, coautora del estudio y profesora del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de California en Santa Bárbara. Según los hallazgos, un tipo de cambio orbital fue responsable del final de las glaciaciones, mientras que otro propició su retorno.
Stephen Barker, autor principal del estudio y profesor en la Universidad de Cardiff, destacó la sorpresa del equipo al identificar con tanta claridad la influencia de estos parámetros orbitales en el registro climático: «Es difícil creer que este patrón no se haya observado antes».
Si bien la idea de un vínculo entre la órbita terrestre y los ciclos glaciales se propuso hace más de un siglo, no fue hasta la década de 1970 que se confirmó con datos empíricos. Sin embargo, los científicos han debatido durante décadas cuál de los parámetros orbitales es el más determinante en la aparición y desaparición de las glaciaciones, debido a la dificultad de datar con precisión los cambios climáticos a lo largo de periodos tan extensos.
Para superar esta barrera, los investigadores analizaron la evolución del registro climático a lo largo del tiempo, lo que les permitió identificar cómo encajan entre sí los distintos factores orbitales para generar los cambios climáticos observados.
Los autores del estudio determinaron que, en los últimos 900.000 años, cada glaciación ha seguido un patrón predecible. De acuerdo con este esquema natural, y en ausencia de interferencias externas como las emisiones de gases de efecto invernadero, la Tierra debería encontrarse actualmente en un interglacial estable. Según sus cálculos, la próxima era glacial comenzaría en aproximadamente 10.000 años.
«El patrón identificado es tan consistente que hemos podido predecir con precisión la duración de cada período interglacial del último millón de años», afirmó Barker. «Esto confirma que los ciclos naturales del clima terrestre no son aleatorios ni caóticos, sino en gran medida predecibles».
El impacto humano en el clima del futuro
Sin embargo, los investigadores advierten que la actividad humana ya ha alterado este curso natural. Gregor Knorr, coautor del estudio y miembro del Instituto Alfred Wegener, señaló que «es muy poco probable que la transición a un nuevo estado glacial ocurra en 10.000 años, porque las emisiones humanas de dióxido de carbono han desviado el clima de su trayectoria natural».
El equipo tiene previsto seguir investigando para crear una línea de base del clima natural de la Tierra en los próximos 10.000-20.000 años. Para ello, calibrarán los cambios pasados y utilizarán modelos climáticos avanzados con el objetivo de cuantificar los efectos del cambio climático inducido por el ser humano a largo plazo.
«Ahora que sabemos que el clima sigue patrones predecibles en escalas de tiempo tan largas, podemos utilizar los cambios pasados para proyectar el futuro con mayor precisión», concluyó Barker. «Esto nos permite comprender mejor las consecuencias de las emisiones de gases de efecto invernadero y tomar decisiones informadas sobre cómo mitigar su impacto en los cambios climáticos venideros».