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Inteligencia Artificial

¿La inteligencia artificial gasta agua? Cuánto ha consumido ChatGPT para crearte esta imagen

La Inteligencia Artificial (IA) no es inocua: tiene un impacto medioambiental en el planeta

Aunque pueda parecer sorprendente, la Inteligencia Artificial (IA) también consume agua. Este recurso, esencial para la vida, se utiliza indirectamente en los centros de datos donde se entrenan y ejecutan los modelos de IA más potentes. Estos centros albergan miles de servidores que generan grandes cantidades de calor y, para mantenerse operativos, requieren sistemas de refrigeración que en muchos casos dependen del uso intensivo de agua.

El proceso no implica que la IA «beba» agua como lo haría un ser vivo, sino que el consumo se produce al enfriar los equipos que hacen posible su funcionamiento. Existen distintos métodos de refrigeración, pero uno de los más comunes es el que emplea agua para enfriar directamente los servidores o el aire que circula por las instalaciones. Esto significa que cada consulta, imagen o texto generado por IA tiene un pequeño coste hídrico asociado, que se multiplica cuando el uso es masivo.

De hecho, estudios recientes indican que la generación de una sola imagen mediante IA puede requerir desde 0,018 hasta 3,45 litros de agua, dependiendo de la complejidad del modelo y del sistema utilizado.

Imágenes al estilo Ghibli

En los últimos días son muchos los usuarios que, para probar la nueva función de generación de imágenes desde ChatGPT de OpenAI ha comenzado a convertir imágenes en otras al estilo del famoso Studio Ghibli. Es decir, convertir una fotografía en una imagen que parece haber sido diseñada por el mismísimo Hayao Miyazaki.

Imagen de Madrid creada por ChatGPT al estilo Studio GhibliChatGPT

Según las últimas estimaciones, en tan solo unos días, se habrían consumido alrededor de 216 millones de litros de agua para mantener operativa la infraestructura que posibilita la creación de este tipo de contenidos digitales. Esta cifra resulta especialmente llamativa si se compara con el volumen de agua que utiliza, en promedio, una pequeña ciudad a lo largo de un mes completo.