Fundado en 1910
Los mapas muestran las tendencias proyectadas de la temperatura de la superficie del mar durante el período 2015-2099

Los mapas muestran las tendencias proyectadas de la temperatura de la superficie del mar durante el período 2015-2099KAY MCMONIGAL

El agujero de calentamiento del Atlántico Norte se enfría y podría alterar el clima de Europa y América

Un cambio en esta región crítica podría alterar la frecuencia e intensidad de tormentas, modificar los patrones de lluvia y afectar la formación de huracanes

los vientos están contribuyendo de manera significativa al enfriamiento del Atlántico Norte, concretamente en una región conocida como el «agujero de calentamiento del Atlántico Norte» (NAWH, por sus siglas en inglés). Este hallazgo inquietante se desprende de un nuevo estudio publicado en Journal of Climate, que indica que esta zona oceánica, ubicada al sur de Groenlandia, se ha caracterizado durante años por calentarse más lentamente que el resto del planeta. Ahora los científicos advierten que podría enfriarse aún más a partir de 2040.

Tradicionalmente, este fenómeno se atribuía a la ralentización de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC), una corriente profunda que transporta agua caliente hacia el norte y agua fría hacia el sur. Sin embargo, investigadores del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR), en Estados Unidos, han demostrado que los vientos de superficie, alterados por el cambio climático, también juegan un papel decisivo en esta dinámica oceánica.

Usando un sofisticado modelo climático (CESM2), los científicos simularon dos escenarios futuros: uno en el que la circulación oceánica está influenciada por el viento, y otro en el que no. Aunque ambos muestran la persistencia del NAWH, los resultados indican que, a partir de mediados de siglo, los vientos podrían intensificar considerablemente el enfriamiento de esta región.

El mecanismo detrás de este efecto es complejo pero claro: el cambio climático modifica los patrones de viento, lo que provoca un aumento del afloramiento de aguas profundas y frías cerca de Groenlandia. Al llegar estas aguas a la superficie, enfrían aún más la zona. Este proceso alimenta un bucle de retroalimentación positiva: la superficie fría estimula la mezcla vertical del océano, lo que continúa arrastrando agua fría hacia arriba, amplificando el enfriamiento general.

Esta situación no solo afecta al océano. Según el estudio, un Atlántico Norte más frío puede tener un impacto directo en la presión atmosférica, reduciendo las precipitaciones en zonas como Europa Occidental y alterando patrones meteorológicos estacionales clave para el hemisferio norte.

Un fenómeno local con implicaciones globales

Aunque el NAWH puede parecer un fenómeno aislado, sus efectos son globales. Las temperaturas del océano influyen profundamente en el clima de regiones tan lejanas como América del Norte y Europa. Un cambio en esta región crítica podría alterar la frecuencia e intensidad de tormentas, modificar los patrones de lluvia y afectar la formación de huracanes.

Además, este estudio subraya un punto clave: el sistema climático es profundamente interconectado. Durante mucho tiempo, la atención se ha centrado en variables como el aumento de gases de efecto invernadero o el derretimiento del hielo. Pero los vientos –particularmente su capacidad para alterar la circulación oceánica– están emergiendo como un factor climático subestimado que merece mayor atención.

Con este nuevo enfoque, los investigadores esperan perfeccionar las proyecciones climáticas globales y orientar mejor las estrategias de adaptación. Entender cómo los vientos afectan la temperatura del océano puede ser crucial para anticipar futuros cambios del clima.

En resumen, este estudio lanza un mensaje claro: para comprender el calentamiento global, también debemos prestar atención a los mecanismos que provocan enfriamientos regionales. Y en el Atlántico Norte, el viento podría ser una de las piezas más importantes del rompecabezas climático.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas