El equipo analizó el estado del coral antes y después del blanqueamiento
Muerte sin precedentes de corales en la Gran Barrera australiana
Para llevar a cabo el estudio, el equipo empleó imágenes aéreas captadas con drones de alta resolución, lo que permitió realizar un detallado seguimiento del estado del coral antes, durante y después del evento
Una reciente investigación ha puesto de manifiesto una tasa de mortalidad coralina alarmante del 92 % en los arrecifes que rodean la Isla Lizard, al norte de la Gran Barrera de Coral en Australia, tras el episodio de blanqueamiento masivo ocurrido en 2024. El estudio, publicado en la revista Coral Reefs, documenta una de las cifras más elevadas de pérdida de corales jamás registradas a nivel mundial.
La evaluación fue realizada por un equipo multidisciplinar liderado por el doctor Vincent Raoult, de la Facultad de Medio Ambiente de la Universidad Griffith, en colaboración con expertos de la Universidad Macquarie, la Universidad James Cook, el CSIRO y GeoNadir. El análisis se centró en veinte zonas de arrecife, cada una de 10 por 10 metros, situadas en las costas norte y sur de la Isla Lizard.
«Esto marca una de las tasas de mortalidad de corales más altas jamás documentadas a nivel mundial», subrayó el doctor Raoult. Pese a que la isla experimentó un estrés térmico relativamente menor en comparación con otras regiones del sistema, la magnitud del impacto resultó igualmente devastadora. Según detalló el estudio, el 96 % de los corales vivos en las áreas analizadas se vieron afectados.
El episodio de blanqueamiento está vinculado al Cuarto Evento Mundial de Blanqueamiento de Corales, declarado oficialmente por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) en abril de 2024. Este fenómeno supuso una afectación generalizada de los arrecifes en múltiples regiones del planeta, y la Gran Barrera de Coral no fue la excepción.
La profesora Jane Williamson, de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Macquarie y coautora del estudio, resaltó la urgencia de enfrentar los efectos del cambio climático. «Estos resultados muestran hasta qué punto los ecosistemas coralinos son vulnerables frente al calentamiento global y sus consecuencias potencialmente irreversibles», advirtió.
Para llevar a cabo el estudio, el equipo empleó imágenes aéreas captadas con drones de alta resolución, lo que permitió realizar un detallado seguimiento del estado del coral antes, durante y después del evento. Las primeras imágenes fueron tomadas en marzo de 2024, cuando el blanqueamiento alcanzó su punto máximo, y en junio se efectuó una nueva inspección para evaluar la mortalidad.
«El uso de drones nos ha permitido cartografiar el blanqueamiento coralino con gran precisión en superficies amplias», explicó la profesora Williamson. Gracias a esta metodología, los investigadores lograron identificar que más del 92 % del coral observado había muerto como resultado directo del blanqueamiento.
El estudio advierte que, ante el aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor marinas previstas en los próximos años, la supervivencia de ecosistemas como la Gran Barrera de Coral podría verse gravemente comprometida.
Los autores del trabajo coinciden en señalar que el blanqueamiento de 2024 puede ser una señal de advertencia para el futuro inmediato. En palabras del doctor Raoult, «estos datos evidencian que incluso los arrecifes que han experimentado un estrés térmico moderado pueden sufrir pérdidas catastróficas, lo que refuerza la necesidad de actuar con determinación frente a la crisis climática».