Familiares y amigos de Alicia Olvera, una mujer que sigue desaparecida tras el hallazgo del cadáver de su esposo, cerca del río Guadalupe, en Hunt
El gobernador de Texas establece como prioridad «encontrar a cada uno» de los 161 desaparecidos
Los fallecidos se cifran en 109, mientras que Abbott afirma que «muy probablemente» la lista se engrosará con el avance de las labores de búsqueda
Continúan las labores de búsqueda a causa de la crecida del río Guadalupe en Texas. Según el gobernador del estado, Greg Abbott, hay más de 161 personas desaparecidas y los fallecidos se cifran en, al menos, 109.
«Tenemos que encontrar a cada una de las personas (...) esa es la prioridad número uno», afirmaba Abbott en una rueda de prensa desde uno de los pueblos más afectados, Hunt. En el condado de Kerr, lugar donde se sitúa la localidad, es la que más daños ha sufrido: tan solo en ella hay 94 muertos y todas las personas que se buscan pertenecen a él.
Mientras, las autoridades tratan de recabar información por medio de sus seres queridos, comprobándolas con los cuerpos. «Hemos estado obteniendo información sobre las personas que no estaban registradas en un campamento de verano o en un hotel y que habían venido aquí pero no se sabía de ellas», exponía, a la vez que avisaba que la lista de desaparecidos engrosará «muy probablemente».
Del total de las víctimas, se cuentan que al menos 30 son menores de edad, entre las que se incluyen 21 muertes confirmadas en un campamento femenino cristiano. De la misma forma, Abbott ha anunciado que se convocará una sesión para evaluar «cada aspecto de la tormenta» y asegurarse que existen todos los mecanismos necesarios de prevención.
«Ahora mismo, hay tres prioridades: ubicar a las personas que están todavía perdidas, identificarlas y notificar a sus familiares», declaraba, por su parte, el alguacil de Kerr, Larry Leitha Jr.
Las previsiones subestimaron la lluvia
Residentes de Kerrville aseguraron a EFE que recibieron alertas por las inundaciones y las lluvias, sin embargo, no se les indicaba si era necesario la evacuación o hacia dónde debía hacerse. El Servicio Nacional de Meteorología comenzó a enviar los mensajes cerca de la 01:00 del 4 de julio en los condados de Bandera y Kerr.
Las autoridades, igualmente, reconocieron que subestimaron la cantidad de lluvia. Ahora se estudia si la región estaba preparada para algo así, vista el gran impacto. «Parece que se podrían haber llevado (...) medidas preventivas para reducir el riesgo de muertes si los organizadores de los campamentos afectados y las autoridades locales hubieran atendido las advertencias del gobierno y de fuentes meteorológicas privadas», apuntaba el principal meteorólogo de AccuWeather, del que el medio local The Texas Tribune se hacía eco.