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vista aérea de Nantucket

Un millonario tala en secreto los árboles de su vecina para tener vistas al mar y vender su casa por 10 millones

La defensa sostiene que el propietario contaba con autorización y que el terreno afectado estaba dentro de los límites de su parcela

Una disputa vecinal en Nantucket, una isla ubicada a unos 50 kilómetros al sur de Cape Cod, Massachusetts (Estados Unidos), ha escalado hasta los tribunales después de que un residente fuera acusado de talar ilegalmente varios árboles centenarios pertenecientes a su vecina, todo con el objetivo de mejorar las vistas al Océano Atlántico desde su vivienda de lujo.

La denuncia, tal y como indica el New York Post, fue presentada por Patricia Belford, propietaria de una casa contigua a la de Jonathan Jacoby, a quien acusa de haber entrado sin permiso a su terreno el pasado febrero y derribar 16 árboles, entre ellos cedros, cerezos y cipreses de Leyland, algunos de más de 50 años de antigüedad. Los árboles formaban una barrera natural que ofrecía privacidad, sombra y atractivo paisajístico a la propiedad de los Belford.

Según la demanda, presentada el 23 de junio ante el Tribunal Superior de Nantucket, Jacoby habría ordenado la tala con la intención de despejar el horizonte visible desde su vivienda, ubicada en 3 Tautemo Way. Pocos meses después del incidente, la misma propiedad fue registrada en el mercado por 9,9 millones de dólares, destacando precisamente las vistas panorámicas al mar como uno de sus mayores atractivos, algo que no aparecía anteriormente.

Matt Erisman, administrador de la propiedad de los Belford, fue quien descubrió lo ocurrido tras encontrar los restos de los árboles y a un jardinero limpiando la zona. Al ser consultado por la policía, el paisajista, Krasimir Kirilov, confirmó que fue Jacoby quien taló los árboles y le encargó la retirada de los restos. También afirmó que no sabía que se trataba de una propiedad ajena hasta que fue confrontado por Erisman.

La familia Belford había plantado los árboles en la década de 1970 y los mantenía con esmero desde entonces. En palabras de Erisman al medio Nantucket Current, «lo que han perdido es irremplazable».

Por su parte, Jacoby aún no ha ofrecido declaraciones públicas. La defensa sostiene que el propietario contaba con autorización y que el terreno afectado estaba dentro de los límites de su parcela, aunque la denuncia lo contradice y exige una compensación por los daños ocasionados.

Mientras el caso sigue su curso judicial, ha reabierto el debate sobre los límites de la propiedad privada, la protección del entorno natural y hasta dónde puede llegar la ambición inmobiliaria en enclaves tan exclusivos como Nantucket.