Labores de extinción en el fuego de Calera y Chozas
Los bomberos, tras los incendios en Toledo: «Parece organizado para atacar zonas cercanas a la población»
Según ha relatado uno de los bomberos presentes en las operaciones de extinción de estos incendios a El Debate, «está siendo un verano bastante complejo»
La tarde del 12 de agosto se complicó en el Parque Municipal de Bomberos de Talavera de la Reina, perteneciente al Consorcio Provincial de Extinción de Incendios y Salvamentos (CPEIS), después de que se declarasen dos incendios casi simultáneos en Torralba de Oropesa y Puente del Arzobispo, municipios cercanos a la ciudad toledana, para posteriormente activarse un tercero más virulento en Alberche del Caudillo y Calera y Chozas.
Según ha relatado uno de los bomberos presentes en las operaciones de extinción de estos incendios a El Debate, «está siendo un verano bastante complejo». «La temporada empezó con mucha lluvia, lo que hizo crecer mucho pasto. Después llegó el calor y, además, está claro que hay gente provocando incendios. No solo a nivel local, donde está comprobado, sino también a nivel nacional, con focos por todas partes. Parece organizado para atacar zonas cercanas a la población», asegura.
Bomberos de Talavera trabajando para apagar el incendio de Calera y Chozas
«Lo que estamos viendo es que se aprovechan ciertas circunstancias. Por ejemplo, ayer estuvimos en Torralba de Oropesa y luego nos desplazamos a Puente, porque salió otro incendio forestal con dos focos separados por un kilómetro. Eso, de forma natural, es muy poco probable, así que todo apunta a que fue provocado», asevera ante los micrófonos de este medio.
Después de que la dotación sofocase estos dos primeros incendios, saltaron las alertas por un nuevo fuego en Alberche del Caudillo. «Nos encontramos con otro incendio muy desarrollado, en un lugar al que ya hemos acudido varias veces este verano. Es un punto repetitivo, lo que refuerza la idea de que alguien lo provoca constantemente», expresa este bombero.
Las condiciones la tarde del 12 de agosto eran especialmente desfavorables para extinguir el incendio. El calor, sumado a la presencia de fuertes rachas de viento («nuestro peor enemigo», recalca este bombero), provocó que la dotación estuviera bastante expuesta al fuego. «El fuego avanzó hacia el oeste, alcanzó Calera y fue afectando parcelas y naves cercanas a la carretera, que tuvimos que proteger para evitar que ardieran. En este caso, la intervención fue muy exigente», recuerda.
Un camión de bomberos en el incendio de Calera y Chozas
Tal y como ha relatado a este periódico otro de los operarios, cuando los bomberos llegan a un incendio, lo primero que se realiza es la coordinación con el jefe de intervención, que es quien reparte las tareas según la situación. Si hay muchos frentes abiertos, se prioriza proteger personas y bienes; después, se intenta rematar el incendio. «Lo de Calera era imposible de controlar por completo, y más aún cuando se retiraron los helicópteros al final de la tarde. Por la noche no pueden volar, lo que nos complica mucho, ya que con medios terrestres es difícil acceder a algunas zonas», lamenta.
Aunque se valoró desalojar, finalmente se descartó la idea tras la llegada de refuerzos desde Ciudad Real, por lo que se pudo establecer un buen cordón de seguridad. «También hubo que proteger ganado y algunas vaquerías con balas de paja, que arden muy rápido y generan mucho trabajo. Fue una noche muy complicada», explica.
«Llevo muchos años en esto, y este es el verano en el que más estamos trabajando, con diferencia. Da la sensación de que hay cierta organización detrás. Parece organizado para atacar zonas cercanas a la población. Y encima, con el viento cambiante, la situación se complica aún más: lo que crees que está protegido puede volver a arder en cuestión de minutos», advierte.