Un chico se moja la cabeza en Madrid
El año 2025 tuvo el tercer mes de agosto más caluroso jamás registrado, según Copernicus
La Península Ibérica y el suroeste de Francia figuraron entre las regiones donde los termómetros se dispararon muy por encima de la media
El mes de agosto de 2025 se posicionó como el tercero más caluroso a nivel global desde que se tienen registros, según el informe publicado este martes por el observatorio climático europeo Copernicus. El análisis confirma que, al igual que julio de este mismo año, las temperaturas alcanzadas durante el pasado mes superaron ampliamente los valores históricos, consolidando una tendencia preocupante de aumento térmico sostenido.
De acuerdo con los datos recopilados, la temperatura media combinada de la superficie terrestre y oceánica fue 1,29 grados centígrados superior al promedio correspondiente a la era preindustrial (1850-1900). En la clasificación histórica, solo los meses de agosto de 2023 y 2024 fueron más calurosos, situando al de 2025 en el tercer puesto del ranking global de calor extremo.
El sistema de observación de Copernicus se basa en un riguroso análisis que combina mediciones por satélite, observaciones terrestres y modelos climáticos, abarcando registros que se extienden hasta 85 años atrás. Esta metodología permite monitorear, con precisión y en tiempo real, la evolución del clima a escala planetaria.
La última evaluación mensual ha puesto de manifiesto los efectos devastadores que el calor extremo ha tenido durante el verano en varias regiones del mundo. Países como China, Japón, Portugal y Reino Unido ya han confirmado que la temporada estival de 2025 ha sido la más calurosa jamás registrada en sus respectivos territorios.
En el suroeste de Europa, agosto trajo consigo la tercera gran ola de calor del verano, la cual estuvo acompañada por incendios forestales de una magnitud excepcional. Así lo señaló Samantha Burgess, portavoz del centro europeo que coordina Copernicus. En sus declaraciones, subrayó además que «con el océano mundial manteniéndose inusualmente cálido, estos acontecimientos ponen de relieve no solo la urgencia de reducir las emisiones [de gases de efecto invernadero], sino también la necesidad crucial de adaptarse a fenómenos climáticos extremos más frecuentes e intensos».
Europa occidental fue una de las zonas más castigadas por las temperaturas anómalas. La Península Ibérica y el suroeste de Francia figuraron entre las regiones donde los termómetros se dispararon muy por encima de la media. En España, una prolongada ola de calor de 16 días dejó un saldo estimado de más de 1.100 fallecidos, según los datos del Instituto de Salud Carlos III. Mientras tanto, en Francia, el 11 de agosto se registraron récords históricos en ciudades como Burdeos (41,6 °C), Bergerac (42,1 °C) y Angulema (42,3 °C), de acuerdo con la información proporcionada por Météo-France.
El fenómeno no se limitó al continente europeo. Copernicus también identificó temperaturas inusualmente elevadas en otras partes del mundo, como Siberia, diversas zonas de la Antártida, China, la península de Corea, Japón y varios países de Oriente Medio.
A pesar de la gravedad de los datos actuales, el récord absoluto de temperatura global continúa siendo julio de 2023, mes que se mantiene como el más cálido jamás registrado en el planeta. Este patrón ascendente y sostenido refuerza las advertencias de la comunidad científica sobre la aceleración del cambio climático y la urgencia de implementar medidas eficaces tanto de mitigación como de adaptación ante sus efectos.