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Vista de Delhi, capital de la India

Vista de Delhi, capital de la IndiaGetty Images/Rene Mansi

Una niebla tóxica asfixia a la capital de India

Ante este escenario, las autoridades locales han anunciado su intención de recurrir a la técnica de «siembra de nubes» para inducir lluvias artificiales

Nueva Delhi, la capital india, amaneció este lunes sumida en una espesa bruma contaminante, con índices de polución atmosférica que superaban por más de 16 veces el umbral máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con más de 30 millones de habitantes, la metrópoli figura regularmente entre las ciudades más contaminadas del planeta, una situación que se agrava cada año durante los meses de invierno. Las condiciones meteorológicas características de esta estación contribuyen a que el aire frío retenga los contaminantes cerca del suelo, dando lugar a una mezcla nociva compuesta por emisiones industriales, tráfico rodado y la quema de rastrojos agrícolas.

A este cóctel tóxico se han sumado en los últimos días los fuegos artificiales utilizados para celebrar el Diwali, una festividad hindú que culmina precisamente este lunes con intensas exhibiciones pirotécnicas. Aunque el Tribunal Supremo indio había suavizado recientemente la prohibición de estos artefactos al permitir los denominados «fuegos artificiales verdes» –menos perjudiciales para el medio ambiente–, los efectos sobre la calidad del aire no han dejado de empeorar.

De acuerdo con datos proporcionados por la organización suiza IQAir, especializada en la monitorización de la calidad del aire, en determinadas zonas de la ciudad se han alcanzado concentraciones de partículas PM2.5 de hasta 248 microgramos por metro cúbico. Estas micropartículas, consideradas cancerígenas, son lo suficientemente pequeñas como para penetrar en el sistema respiratorio e incluso llegar al torrente sanguíneo.

Por su parte, la Comisión Gubernamental para la Gestión de la Calidad del Aire ha advertido que la situación podría deteriorarse aún más en los próximos días, dada la persistencia de las condiciones meteorológicas desfavorables.

Ante este escenario, las autoridades locales han anunciado su intención de recurrir a la técnica de «siembra de nubes» para inducir lluvias artificiales. Este procedimiento consiste en liberar desde aeronaves sustancias como sal o determinados compuestos químicos sobre las formaciones nubosas, con el objetivo de desencadenar precipitaciones que ayuden a arrastrar los contaminantes suspendidos en la atmósfera.

El impacto sanitario de esta crisis ambiental ha sido objeto de análisis en diversos estudios científicos. Uno de los más relevantes, publicado por la revista especializada The Lancet Planetary Health, concluye que entre 2009 y 2019 la contaminación del aire provocó 3,8 millones de muertes en la India, cifra que refleja con crudeza la magnitud del problema.

A la espera de una mejora de las condiciones climáticas o de la eficacia de las medidas anunciadas, los habitantes de Nueva Delhi se enfrentan a una situación crítica que, año tras año, pone en evidencia la necesidad urgente de políticas medioambientales más eficaces y sostenibles.

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