Botes de champú y gel en el baño de un hotel
Adiós a los botes de champú en hoteles: la UE fija su eliminación en 2030
Dentro de los ejemplos recogidos en la normativa europea, se mencionan explícitamente los productos típicos que se encuentran en los baños de los alojamientos
Llegar a un hotel y encontrar el baño lleno de botes de gel, champú, crema y otro tipo de cosméticos tiene los días contados. A pesar de que estos detalles de cortesía por parte de los anfitriones suponían un agradable gesto para los huéspedes, esta práctica dejará de realizarse antes de 2030 debido a una normativa de la Unión Europea (UE).
Se trata del Reglamento (UE) 2025/40, aprobado recientemente, que introduce medidas destinadas a reducir el impacto ambiental de los envases, especialmente aquellos de un solo uso. Entre sus disposiciones, se incluye la eliminación progresiva de ciertos formatos muy comunes en el sector turístico.
Uno de los puntos clave de esta regulación se encuentra en su artículo 25, donde se detallan las restricciones relativas a determinados tipos de envases. En el anexo correspondiente, se especifica con claridad qué formatos quedarán prohibidos y a partir de cuándo. En este caso, la fecha señalada es el 1 de enero de 2030, momento en el que los hoteles y otros alojamientos deberán haber eliminado por completo los envases monodosis destinados a uso individual.
Conviene no confundir este plazo con otra fecha importante: el 12 de agosto de 2026. Ese día marcará la entrada en aplicación general del reglamento, aunque no supondrá todavía la prohibición efectiva de los pequeños envases. Será, más bien, el inicio del proceso de adaptación a las nuevas exigencias.
Dentro de los ejemplos recogidos en la normativa, se mencionan explícitamente los productos típicos que se encuentran en los baños de hoteles y apartamentos. Se trata de envases de un solo uso destinados a una única reserva, que deben ser reemplazados antes de la llegada del siguiente huésped. Esto incluye las conocidas botellitas de champú o gel, las cremas hidratantes en formato reducido e incluso las pastillas de jabón presentadas en envoltorios individuales.
El objetivo de esta medida es claro: disminuir la generación de residuos y fomentar modelos más sostenibles en sectores con gran volumen de consumo, como el turístico. La eliminación de estos pequeños recipientes no solo afecta a los productos de higiene personal, sino también a otros ámbitos de la hostelería. Por ejemplo, la normativa contempla restricciones similares para envases de plástico de un solo uso utilizados en alimentos, como los destinados a salsas, azúcar, leche para el café o condimentos.
Alternativas más sostenibles
Ante este escenario, muchos establecimientos ya han comenzado a adaptarse. Una de las soluciones más extendidas consiste en sustituir los envases individuales por dispensadores de mayor tamaño, fijados generalmente en las paredes de las duchas o lavabos. De este modo, se mantiene el servicio para los clientes, pero se reduce considerablemente el uso de plásticos desechables.
Este cambio también implica una transformación en la experiencia del huésped. Aunque seguirá teniendo acceso a productos de higiene durante su estancia, desaparecerá la posibilidad de llevarse los pequeños frascos como recuerdo o para usos posteriores. Un gesto que, para muchos, formaba parte del encanto de alojarse en un hotel.
Lo que durante años ha sido un detalle casi imprescindible en cualquier viaje está, por tanto, a punto de desaparecer, impulsado por la necesidad de adoptar prácticas más responsables con el medio ambiente.