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La ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen

La ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara AagesenEFE

El Gobierno se gasta dos millones en una campaña publicitaria para concienciar sobre el cambio climático

El anuncio presenta a la «madre Tierra» dirigiéndose directamente a la sociedad y apelando a la responsabilidad colectiva sobre las decisiones actuales y futuras

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, presentó este jueves la que el Gobierno define como su «primera» gran campaña institucional de concienciación sobre el cambio climático, una iniciativa que llega envuelta en un discurso solemne y un presupuesto millonario, pero que vuelve a poner el foco más en la comunicación que en los resultados tangibles de la acción climática.

La campaña, presentada en la sede del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, personifica al planeta Tierra como una anciana que interpela a la ciudadanía bajo el eslogan «Cambio climático, el gran desafío de vuestra era». El Ejecutivo destinará cerca de dos millones de euros a esta iniciativa: unos 280.000 euros para la creatividad y alrededor de 1,7 millones para su difusión en medios. El mensaje comenzará a circular de inmediato en redes sociales y se desplegará en los próximos meses en espacios digitales, televisión, cines y soportes exteriores.

Durante el acto, Aagesen defendió la elección del enfoque narrativo señalando que se ha querido dar voz a «la Tierra, con su experiencia y su memoria», para recordar en primera persona la gravedad del problema. La ministra insistió en que la humanidad es «la única especie capaz de hacer frente a la emergencia climática», un argumento reiterado en múltiples foros institucionales que, sin embargo, vuelve a contrastar con la lentitud de muchas de las medidas estructurales necesarias para reducir emisiones y transformar el modelo productivo.

El anuncio presenta a la «madre Tierra» dirigiéndose directamente a la sociedad y apelando a la responsabilidad colectiva sobre las decisiones actuales y futuras. La campaña plantea el cambio climático como el gran reto de la generación presente, pero también como una oportunidad, articulada en torno a cuatro grandes ejes: ciencia y soluciones, sostenibilidad del sector primario, protección de la biodiversidad e innovación ligada a la economía y el bienestar. Un marco amplio y ambicioso que, para sus críticos, corre el riesgo de diluirse en un mensaje genérico sin compromisos concretos ni plazos claros.

Desde el Ministerio para la Transición Ecológica se subraya que la iniciativa encaja en el eje número 11 del Pacto de Estado contra la Emergencia Climática, cuyo segundo borrador fue presentado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, antes de las vacaciones navideñas. Dicho eje apuesta por «promover una cultura cívica de prevención y respuesta ante emergencias climáticas» para construir una sociedad más resiliente. No obstante, el propio pacto sigue sin materializarse en un acuerdo definitivo ni en medidas de obligado cumplimiento, lo que alimenta las dudas sobre su efectividad real.

Aagesen recalcó que el Gobierno continuará impulsando este pacto «con toda la sociedad y con todas las instituciones», una formulación habitual en el discurso político que, hasta ahora, no ha evitado retrasos ni tensiones entre administraciones ni ha despejado la incertidumbre sobre la financiación y la implementación de muchas de las políticas anunciadas.

En el plano internacional, la ministra aprovechó el acto para lamentar «profundamente» la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar a su país de varias agencias internacionales, incluida la vinculada al clima dentro de Naciones Unidas. Aagesen calificó de «sorprendente» que, en un contexto de mayor evidencia científica y de impactos cada vez más visibles del calentamiento global, se produzcan «ataques al conocimiento científico». Sus palabras, sin embargo, contrastan con la creciente brecha entre los discursos multilaterales y las acciones efectivas de los grandes emisores.

La vicepresidenta insistió en que España seguirá apostando por el multilateralismo, la cooperación internacional y la ciencia, advirtiendo de que «el coste de no actuar es inasumible». Una afirmación difícil de cuestionar, aunque repetida desde hace años mientras persisten incoherencias entre los objetivos climáticos y determinadas decisiones económicas y energéticas.

El acto concluyó con un repaso a campañas históricas de concienciación ambiental emitidas en la televisión pública, como «Pezqueñines, no gracias», «Todos contra el fuego» o «Yo ahorro energía. ¿Y tú?». Un ejercicio de nostalgia institucional que refuerza una sensación ya conocida: la de un Gobierno que vuelve a recurrir a la pedagogía publicitaria para abordar una crisis que muchos consideran que exige menos eslóganes y más cambios estructurales inmediatos.

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