Fundado en 1910
Instalación de placas solares

Instalación de placas en un centro.Junta de Andalucía

Los pros y contras de llenar la España despoblada de placas solares, como propone Elon Musk

Uno de los grandes desafíos es la intermitencia de la energía solar, ya que sin sistemas de almacenamiento a gran escala, la producción no siempre coincide con la demanda

La propuesta de impulsar grandes plantas solares en zonas despobladas de España, defendida por el magnate estadounidense Elon Musk como una solución eficiente para acelerar la transición energética, ha reabierto el debate sobre el modelo de desarrollo renovable en el país. Con uno de los mayores niveles de radiación solar de Europa y amplias extensiones de territorio poco poblado, España aparece como un enclave estratégico para proyectos fotovoltaicos a gran escala. Sin embargo, la iniciativa no está exenta de controversia.

En plena carrera hacia la descarbonización y el cumplimiento de los objetivos climáticos de la Unión Europea, la energía solar se perfila como una pieza clave del mix energético. La cuestión ya no es si apostar por ella, sino cómo y dónde hacerlo.

Ventajas económicas y energéticas

La principal baza de las grandes plantas solares en áreas despobladas es la disponibilidad de suelo. Municipios afectados por la llamada «España vaciada» cuentan con miles de hectáreas sin uso urbano ni industrial, lo que facilita la implantación de proyectos de gran tamaño sin necesidad de competir con el suelo residencial.

Además, este tipo de instalaciones permite maximizar la producción eléctrica gracias a economías de escala y a una exposición solar óptima. En términos energéticos, supondrían un paso decisivo para reducir la dependencia de combustibles fósiles y de importaciones energéticas, reforzando la seguridad del sistema eléctrico nacional.

Desde el punto de vista económico, estos proyectos también pueden generar empleo local, especialmente durante la fase de construcción, y aportar ingresos a los ayuntamientos a través de impuestos y alquileres de terrenos. Para algunas comarcas en declive demográfico, la llegada de inversión privada se percibe como una oportunidad para reactivar la economía.

Impacto ambiental y rechazo social

Sin embargo, los beneficios no ocultan los riesgos. Uno de los principales argumentos en contra es el impacto ambiental. Muchas de estas zonas despobladas albergan ecosistemas frágiles, corredores de fauna o paisajes de alto valor natural. La ocupación masiva de suelo con placas solares puede alterar la biodiversidad y transformar de forma irreversible el entorno.

También existe preocupación por el impacto paisajístico y por la pérdida de otros usos tradicionales del territorio, como la ganadería extensiva o la agricultura. En algunos casos, colectivos locales denuncian que los beneficios económicos no compensan la transformación del territorio ni repercuten de forma equitativa en la población.

A ello se suman los elevados costes de conexión a la red eléctrica. Las grandes plantas solares suelen ubicarse lejos de los principales centros de consumo, lo que obliga a construir nuevas infraestructuras de transporte eléctrico, con el consiguiente impacto ambiental y económico.

El reto del equilibrio

Otro de los grandes desafíos es la intermitencia de la energía solar. Sin sistemas de almacenamiento a gran escala –como baterías o hidrógeno verde–, la producción no siempre coincide con la demanda, lo que exige respaldo de otras fuentes o inversiones adicionales.

En este contexto, expertos y administraciones coinciden en que el debate no debe centrarse únicamente en la magnitud de los proyectos, sino en su planificación. La clave está en encontrar un equilibrio entre desarrollo energético, protección ambiental y consenso social.

España tiene ante sí una oportunidad histórica para liderar la transición renovable en Europa. El reto será hacerlo sin repetir errores del pasado y asegurando que la energía del sol no se convierta en una nueva fuente de conflicto en el territorio.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas