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Cueva helada A294CSIC

Una cueva del Pirineo pierde hielo a un ritmo nunca registrado en 6.000 años

La temperatura media en esta zona ha aumentado 1,3 grados centígrados desde 1949, casi el doble del incremento registrado a escala global

La cueva helada A294, ubicada en el macizo de Cotiella, en el Pirineo central, está perdiendo hielo a una velocidad sin precedentes en más de 6.000 años como consecuencia directa del calentamiento global. Así lo concluye un estudio internacional liderado por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), que alerta de un escenario «crítico» para la conservación de este enclave único.

El trabajo supone una nueva llamada de atención sobre los efectos del aumento de las temperaturas, el deshielo acelerado y los cambios en los patrones de precipitación en el Pirineo. La cueva alberga el depósito de hielo formado por nieve transformada y recristalizada más antiguo conocido hasta ahora en el mundo, con una antigüedad estimada de 6.100 años.

«La aceleración en la desaparición del hielo no solo implica la pérdida de un patrimonio natural excepcional, sino también de información clave sobre la historia climática y ambiental de la región», advierte Miguel Bartolomé, investigador del MNCN y uno de los autores del estudio.

La investigación, publicada recientemente en la revista científica The Cryosphere, se basa en un detallado análisis estratigráfico del depósito helado y en la revisión de registros paleoclimáticos del entorno. Para ello, el equipo extrajo testigos de hielo y estudió su composición geoquímica, lo que permitió reconstruir las condiciones ambientales y climáticas que dieron lugar a estos depósitos a lo largo de milenios.

Los datos confirman una tendencia preocupante. Según el MNCN, la temperatura media en el Pirineo ha aumentado 1,3 grados centígrados desde 1949, casi el doble del incremento registrado a escala global. Este calentamiento ha provocado el retroceso acelerado de los glaciares pirenaicos, muchos de los cuales ya han desaparecido. Hasta ahora, las cuevas heladas habían resistido mejor gracias a su aislamiento natural, que favorecía la conservación del hielo acumulado durante siglos.

Sin embargo, esa barrera natural está cediendo. Desde 2009, cuando se inició un programa de monitorización en colaboración con la Asociación Científico Espeleológica de Cotiella (ACEC), la temperatura media del aire en el interior de la cueva ha aumentado entre 1,07 y 1,56 grados centígrados. A ello se suma una drástica reducción del número de días con temperaturas bajo cero.

La comparación entre topografías históricas, fotografías antiguas y mediciones anuales revela un retroceso del hielo que varía según la zona del depósito, con pérdidas de entre 15 y 192 centímetros por año. Los expertos atribuyen este deshielo a inviernos cada vez más suaves, a un aumento de las lluvias en verano –que elevan la temperatura interna por el goteo de agua– y a una notable disminución tanto de la cantidad de nieve como de su permanencia.

«Las imágenes comparadas muestran claramente una desaparición muy significativa de la masa de hielo», lamenta Bartolomé. Para los investigadores, estos resultados subrayan la urgencia de estudiar otras cuevas heladas antes de que su pérdida sea irreversible y constituyen una nueva alerta sobre la situación climática excepcional que atraviesa la región.