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Polen en el aireGetty Images/iStockphoto

Las intensas lluvias disparan la concentración de polen y adelantan la época de alergias

La combinación de precipitaciones persistentes y posteriores ascensos bruscos de temperatura ha favorecido una floración más intensa y repentina

Las intensas y persistentes lluvias que ha experimentado España desde el inicio del año han dejado las reservas de agua a un buen nivel y los paisajes reverdecidos en todo el país. Y es que la sucesión de borrascas atlánticas ha provocado que en algunas zonas haya llovido lo correspondiente al año entero en apenas unas semanas.

Esta situación es positiva en lo que a los campos se refiere, pero también activa un problema que afecta aproximadamente al 30 % de la población española. En pleno mes de febrero, la temporada de alergias ha comenzado al dispararse debido a las altas concentraciones de polen aliso (Alnus glutinosa).

Según explican desde Meteored, la lluvia limpia el aire de forma momentánea mediante un proceso físico llamado deposición húmeda, pero a medio plazo actúa como la gasolina para el motor reproductivo de las especies anemófilas.

Lo que se está observando responde a un fenómeno de solapamiento estacional. Habitualmente, el aliso concentra su pico de polinización entre enero y febrero. No obstante, la combinación de lluvias persistentes y posteriores ascensos bruscos de temperatura ha favorecido una floración más intensa y repentina, tal y como comentan desde el portal meteorológico. Esto ha provocado que coincida con el inicio de la polinización de las cupresáceas, como son los cipreses y las arizónicas.

El resultado es una elevada concentración simultánea de distintos tipos de polen en el ambiente, que satura antes de lo habitual a las personas alérgicas, incluso antes de la llegada de las conocidas gramíneas primaverales.

GIF que muestra el polen de ciprés esta semana y la próxima

La Red Española de Aerobiología detalla que estos días la concentración de granos de polen de ciprés es moderada en el sur oriental, centro y noreste de la Península. Además, la concentración de granos de polen de ortigas es moderadamente alta en el sur peninsular. No obstante, en la previsión para la próxima semana, que se puede ver en la imagen superior, se esperan niveles más altos en Castilla-La Mancha, Comunidad de Madrid, Andalucía Oriental y Pirineo.

Temporada cada vez más larga

Un estudio multidisciplinar desarrollado por los grupos de Aerobiología y de Modelización y Simulación de Sistemas Físicos de la Universidad de Córdoba ha confirmado que la temporada de polen de las gramíneas –una extensa familia vegetal responsable de la mayoría de las alergias respiratorias– se está alargando de forma progresiva. En concreto, el periodo polínico se amplía casi cuatro días más cada año, debido a que la floración comienza antes y finaliza más tarde.

El equipo investigador ha llegado a esta conclusión tras analizar 23 años de datos diarios de concentración de polen y cruzarlos con variables meteorológicas como la temperatura, las precipitaciones y, especialmente, el viento. Aunque el aumento de temperaturas y las lluvias previas influyen en la duración de la temporada, los resultados subrayan que el viento es un factor determinante para explicar las variaciones diarias en la cantidad de polen presente en la atmósfera y su procedencia.

Según explica la investigadora Herminia García Mozo, el estudio del régimen de vientos resulta clave para comprender el comportamiento de la estación polínica. Para ello, el equipo combinó modelos meteorológicos con observaciones directas y utilizó retrotrayectorias de masas de aire, una herramienta que permite reconstruir el recorrido previo de una masa de aire antes de llegar a un punto concreto.

El análisis revela que la dinámica del viento varía en las dos fases principales de la temporada. En la fase previa al pico máximo de concentración, predominan vientos suaves y masas de aire de corto recorrido, lo que favorece la acumulación de polen cerca de su lugar de origen. En la fase posterior, en cambio, los vientos son más intensos y las masas de aire recorren mayores distancias, facilitando el transporte y la dispersión desde zonas más alejadas.

Comprender estos patrones permite mejorar la predicción de episodios alérgicos. Como señala el investigador Miguel Ángel Hernández Ceballos, ampliar las series de datos ayudará a anticipar escenarios futuros, optimizar los sistemas de alerta y planificar medidas preventivas con mayor precisión.